Escucha este artículo
Audio generado con IA de Google
0:00
/
0:00
En los últimos días hemos leído o escuchado análisis sobre la situación en Afganistán. Algunas personas expertas en la materia no han dejado de explicar, por ejemplo, por qué consideran que el uso de «talibanes», como plural de «talibán», es incorrecto. La razón es que en la lengua original la palabra en singular es «talib» (que significa «estudiante» o «buscador de conocimiento») y el plural es «talibán». Es decir, «talibanes» sería innecesario, un plural de una palabra que ya está en plural.
Desde 2001, obviamente por la coyuntura, se anunció la incorporación de «talibán» en el Diccionario de la lengua española, que, aunque no es el único repertorio de palabras que tenemos, es probablemente el más reconocido o consultado. Las academias sabían del superplural, pero se basaron en cómo se estaba usando el término en entornos como los medios de comunicación (¿alguna vez usaron el singular «talib»?), y así quedó adaptado: «talibán» como singular y, según las formas del español, «talibanes» como plural. Por lo mismo, se considera adecuado el femenino «talibana»: «La derrota talibana», por ejemplo.
Creo que el argumento etimológico no solo es respetable, sino un recordatorio necesario. Sin embargo, también es cierto que no es el único caso de este tipo de adaptaciones. Entre los más citados están «espagueti» o «ravioli», que en italiano son plurales (de «spaghetto» y «raviolo»), pero que en español se adoptaron como singulares. Si nos inclinamos por las formas originales y queremos encontrar una especie de punto medio entre ambas visiones, creo que es válido el uso de recursos como la cursiva o las comillas para marcar la voz extranjera original.
