Hace unas semanas escribí en defensa de la preposición «contra». Hoy quisiera hacer lo mismo con la preposición «de», pues en ocasiones pensamos que para hablar bien o ser más exactos debemos evitarla, lo que no siempre es la opción correcta. Pensemos, por ejemplo, en el queísmo, es decir, la omisión inadecuada de dicha preposición antes de «que». Es el caso de «Me di cuenta que…» en vez de «Me di cuenta de que…» (forma correcta). Recordemos que, para saber si la preposición es necesaria, podemos convertir la frase en interrogante: preguntamos «¿De qué te diste cuenta?», no «¿Qué te diste cuenta?».
Por otro lado, me consultaron qué...

Por María Alejandra Medina Cartagena, Gazapera
Periodista e historiadora. Es editora de la sección Internacional, directora editorial de Impacto Mujer y columnista de la Gazapera, en El Espectador.@alejandra_mdnmmedina@elespectador.com
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