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Hace unos días escuché en radio una duda que es frecuente: ¿se dice, por ejemplo, «treinta y un víctimas» o «treinta y una víctimas»? Hay que recordar que, según la Nueva gramática de la lengua española, la concordancia del género es obligatoria cuando el numeral está inmediatamente antes del sustantivo. Por eso, indica, no se dice «veintiún páginas», por poner otro ejemplo, sino «veintiuna páginas».
Un caso distinto es cuando hay un «mil» en el medio. «Los numerales complejos terminados en “una” pueden apocoparse en estas construcciones cuando preceden a “mil”, por lo que se admite “veintiún mil páginas”, y también “veintiuna mil páginas”», señala la obra. En el caso del masculino, en cambio, hay una única opción: «[Mil] determina la apócope del numeral “un(o)” en expresiones como “doscientos un mil automóviles”».
Las variaciones entre las formas apocopadas y las ampliadas, o las masculinas y las femeninas, me dan pie para introducir un signo ortográfico muy útil, pero quizá subutilizado: la barra (/), innecesariamente a veces llamada «slash».
Como dice el Diccionario panhispánico de dudas, cuando la barra se ubica entre dos palabras o entre una palabra y un morfema (unidad mínima que da forma a una palabra), «indica la existencia de dos o más opciones posibles entre las que se establece una relación de alternancia u oposición»: «Querido/a amigo/a» (alterna con un morfema de género). Agrega que, en ese caso, no se escribe entre espacios y puede sustituirse por paréntesis (como se ve en la cita del segundo párrafo).
