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Alguna vez en esta columna me referí al uso de «super-», que, por ser prefijo, se escribe sin tilde (todos los prefijos son átonos) y pegado a la base que acompaña. En la siguiente oración se une, por ejemplo, a un adjetivo: «La casa es supergrande». ¿Cómo sabemos si es prefijo? Básicamente, si antecede al sustantivo, adverbio o adjetivo, estamos frente a uno: «supercasa», «superrápido» (se duplica la «r» para no perder su sonido fuerte), «superlindo». Sin olvidar que, como todo prefijo, si acompaña a una base pluriverbal (un concepto compuesto por varias palabras), debe ir separado: «Super de moda».
Es, además, distinto de «súper», que puede ser un adjetivo, un adverbio o un sustantivo, y, en esos casos, por ser palabras y no prefijo, debe llevar tilde: «Es una persona súper», «Nos fue súper», «Voy al súper». En los dos primeros casos, como es evidente, «súper» va pospuesto al sustantivo y al verbo, por lo que ya no estamos frente a un prefijo.
Hoy, no obstante, quisiera hacer especial hincapié en las palabras agudas. «Super-», al unirse como prefijo, puede cambiar la acentuación gráfica de una palabra, pues, por ejemplo, puede convertir un monosílabo en un bisílabo. Es el caso de «bien» o «plan», que, con una sola sílaba, no hay que acentuar; sin embargo, con el elemento compositivo obtenemos un bisílabo que debe seguir las normas de ortografía: «superbién», «superplán», «supertrén». No se dejen engañar si Word, Docs o cualquier otro los subraya. Cuéntenme qué otros ejemplos se podrían poner.
