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Gazapera

Sobre «ídolas» y «genias»

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María Alejandra Medina Cartagena, Gazapera
02 de febrero de 2026 - 05:05 a. m.
María Camila Osorio, ídola del tenis colombiano.
María Camila Osorio, ídola del tenis colombiano.
Foto: EFE - Francisco Guasco
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¿Es válida la palabra «ídola»? Antes de responder, es necesario recordar algo sobre el género gramatical en español, y es que hay palabras que, siendo femeninas o masculinas, hacen referencia tanto a hombres como a mujeres (o machos y hembras). El ejemplo clásico es el de «persona»: es una palabra de género femenino que se puede emplear para hablar de alguien sin importar su sexo («la persona»). En los animales, generalmente los animales silvestres, ocurre lo mismo: «la ballena» o «el búho» se refieren tanto a la hembra como al macho.

En el caso de «ídolo», estamos ante un sustantivo epiceno masculino, es decir, «él es un ídolo» es tan válido como «ella es un ídolo». Sin embargo, por su morfología, hay palabras que, siendo epicenas, son susceptibles de flexionarse en el habla común. «Ídola» es una de ellas. Al respecto, la Real Academia Española ha anotado: «El femenino flexivo “ídola”, morfológicamente posible y documentado en el español medieval y clásico, se usa poco fuera de registros coloquiales o humorísticos, si bien se documenta ya en la lengua culta de algunas zonas, en especial en los países del Cono Sur». Algo similar, agregaría yo, sucede con la palabra «genio» (también epiceno de género masculino que se ha transformado, al hablar de una mujer, en «genia»).

No es nuevo ni raro en la lengua que haya zonas donde una palabra es de un género distinto al que tiene en otra parte. Podría finalizar con el ejemplo de «bebé», que, como anota el Diccionario panhispánico de dudas, «funciona generalmente como sustantivo epiceno masculino», sobre todo en España. En América, suele ser común en cuanto al género, es decir, lo que cambia es el artículo, pero no el sustantivo: «el bebé» o «la bebé» (como también se documentan «la ídolo» y «la genio»). Una vez más, el Río de la Plata ha ido más allá al asentar «la beba». Y nada de eso, creo, es incorrecto.

mmedina@elespectador.com

@alejandra_mdn

María Alejandra Medina Cartagena, Gazapera

Por María Alejandra Medina Cartagena, Gazapera

Periodista e historiadora. Es editora de la sección Internacional, directora editorial de Impacto Mujer y columnista de la Gazapera, en El Espectador.@alejandra_mdnmmedina@elespectador.com
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    Por ese camino van los siquiatros, pediatros, albaceos, gimnastos, iconoclastos, choferas, pilotas, etcéteros.....
Julio Roberto Arenas C.(3f359)02 de febrero de 2026 - 10:23 p. m.
A ver, no es tan difícil. El mundo ha sido patriarcal la mayor parte del tiempo, no matriarcal. De ahí que la demanda de un lenguaje con perspectiva de género provenga del género femenino que busca terminar la discriminación por género que ha existido siempre en perjuicio de lo femenino. Entonces, no se trata de que las palabras femeninas se vuelvan masculinas y viceversa: se trata de que esa perspectiva machista se acabe de una vez y que lo femenino se nombre, no que se entienda nombrado.
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