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A pesar de que «súper» y «super-» se han vuelto expresiones muy comunes para decir que algo o alguien es superior o que sucede en gran medida, su uso correcto parece por completo desconocido —ha sido especialmente evidente en esta época de «superdescuentos»—. Algunas personas me han dicho que se quedaron con la lección del colegio según la cual «súper» siempre lleva tilde. Sin embargo, creo que nunca nos hablaron de los distintos usos, las excepciones, etc.
Para empezar, podemos decir que «súper» y «super-» son cosas distintas. La primera puede ser un acortamiento de «supermercado» y funcionar como sustantivo: «Fui al súper a comprar verduras». También puede funcionar como adjetivo («tengo un plan súper») o como adverbio («me fue súper»).
«Super-», en cambio, es un prefijo (es decir, acompaña a una palabra). Si no dijera «tengo un plan súper», podría decir «tengo un superplán». Antes del sustantivo se considera un prefijo. Vemos que, como cualquier prefijo, se une a su palabra base sin guion y siguiendo las normas de escritura: «superplán» tiene acento en la última sílaba y termina en «n», por lo que se debe tildar. Así, «superbién», «supermamá», «superrápido» (para no perder el sonido fuerte de la «r») serían formas correctas.
Como todos los prefijos, cuando «super-» afecta una expresión compuesta por varias palabras, debe ir separado y mantenerse sin tilde (pues sigue funcionando como prefijo). Por ejemplo: «Estoy super de acuerdo». Cuando va antes de una palabra en mayúscula (probablemente un nombre propio), es necesario el guion. La Fundéu pone el ejemplo de «super-Messi».
Parece enredado, pero basta con preguntarse qué palabra o palabras cubre mi prefijo. Mientras exploramos todas las formas posibles, que tengan un super Día de las Velitas.
mmedina@elespectador.com, @alejandra_mdn
