En una columna anterior me referí a las diferencias que hay entre voces y locuciones similares (como «sobretodo» y «sobre todo»). En esta ocasión quisiera hablar de palabras que se pronuncian de forma parecida a otras, o incluso igual, pero que significan cosas distintas.
Una de las confusiones más frecuentes es la que ocurre entre «bimensual» y «bimestral». La primera hace referencia a algo que sucede dos veces en un mes, mientras que «bimestral» viene de «bimestre», es decir, cada dos meses. Es un error que puede causar muchos problemas…
Entre otros ejemplos, están «lapso» y «lapsus». La primera se refiere casi siempre a un periodo o el tiempo transcurrido entre dos límites, en tanto que «lapsus» significa un error o una equivocación ocasionada por un descuido. Por cierto, que «lapso de tiempo» sea redundante no quiere decir que sea incorrecto.
Asimismo, es común el uso de «improvisto» como equivalente de «improviso»: «llegó de improvisto». Aunque suenan parecido, lo más usual sería «de improviso» (que no se puede prever) o «de forma imprevista». «Improvisto», por otro lado, es un adjetivo que significa «no previsto». Sin embargo, instituciones como la Fundéu han explicado que etimológicamente «de improvisto» o incluso «de imprevisto» no podrían censurarse, si bien no son las formas asentadas.
Finalmente, tenemos un par de palabras homónimas que me han pedido que aclare: la diferencia entre «haz» y «has». Ambas pueden ser formas de verbos: «haz la tarea», imperativo del verbo «hacer» en segunda persona del singular, o «has llegado tarde toda la semana», del verbo «haber», también en segunda persona del singular. Adicionalmente, «haz» puede ser sustantivo: «un haz de luz» (que para algunos también será una redundancia). ¿Qué otros ejemplos se les ocurren?