Tenía una cita en el despacho del presidente del Senado, Iván Name. Estaba acordada para las 12:30 del mediodía del jueves 21 de febrero y yo quería llegar puntual. Las cosas importantes.
Llevaba tres meses sin verla y había sacado el rato para visitarla y llegué luego de una cita médica a las 10 a.m. En una hora tomamos café, se le regó en el sofá, intercambiamos preocupaciones, repasamos algunas anécdotas de viajes que habíamos hecho. Nos reímos. Y me levanté. Me tengo que ir, le dije. Las cosas importantes.
Ella lo respetó siempre. “Vive muy ocupada, y no quiero molestar”. Me despidió en la puerta a las once, aconsejándome que me...
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