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Escenas de la gobernanza criminal

28 de septiembre de 2026 - 12:05 a. m.

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Santa Marta 2026.

Escena 1

Carretera entre Santa Marta y Palomino. 2 p.m. Sol brillante. Tráfico intenso. Vendedores ambulantes.

Una moto con dos hombres, conductor y parrillero avanzan en dirección norte. Van a toda velocidad, esquivando camiones, volquetas y carros como en un video juego. Antes de llegar al cruce de la calle principal de Palomino, la moto estrella a una camioneta 4×4 de vidrios polarizados. Los dos motociclistas se caen, el carro se detiene, la gente empieza a aglomerarse, unos se acercan a los del accidente, otros solo miran. Se activan las cámaras de los celulares, y se arma el alboroto. Los de la moto apenas se mueven, quizá estén golpeados, pero están vivos. Aún tienen el casco puesto. El conductor del carro se ha bajado. Está sudando como loco, y se le ve pálido. Está asustado. La gente le grita, él sólo dice “se me atravesó”.

¿Quiénes son los de la moto? ¿Quién tuvo la culpa? Ningún testigo dará su versión. Las Autodefensas de la Sierra decidirán quién es el culpable. Es la camioneta. Una vez ellos lo deciden, se le avisa a la policía y se le notifica. Punto, nadie discute. Llega la policía y lo formaliza, inmoviliza la camioneta, pone el parte. La autoridad se reconoce, pero lo que ellos decidan. No hay autoridad.

Escena 2

Interior. Casa de un barrio de Santa Marta. Cae la tarde. Hay gente conversando en el anden.

Dos jóvenes se acercan a la casa. Vienen sin camisa. Acaban de jugar fútbol. Se unen al grupo que está en la tertulia. Lo saludan y comentan que perdieron el partido. Como siempre, los del otro combo son muy malos jugando, pero hay que dejarlos ganar. Se conocen del barrio y meten de la misma bareta. *Luis y Carlos suponen que son primos, pero en realidad no saben, ni les importa si es verdad. Comparten cuarto. No tienen trabajo, pero quieren que los contraten para las Autodefensas de la Sierra porque varios de los del fútbol ya trabajan allá. Les pagan bien, ya viven con la novia y compraron moto. Además, los respetan.

Estos dos, que todavía están flacos y medio debiluchos, no tienen diploma de bachilleres y no les gustaría ser trabajadores ni del mercado, ni del campo, ni en la construcción. Ellos quieren una pistola y mandar. Pero tienen un problema y es que no están entrenados, su plan entonces es regalarse al Ejército. En un año, se retirarán y ya con habilidades aprendidas sí los contratarán. Eso les dijeron sus amigos porque este grupo no recluta gente inútil, sino mano de obra calificada, venga de donde venga. Es el mejor sueldo al que pueden acceder y lo más bacano es que pueden tener novias bonitas, y andar sin preocuparse por nada. Sus jefes son los que mandan. Ellos serán Dios y ley. Sólo hay que cuidar el negocio de la droga y el turismo. No hay ley.

Escena 3

Calles vacías. Aviones sobrevuelan. Circulan videos en las pantallas de celulares. Se ven tiros. Caras asustadas.

Durante toda la semana, los tipos que recogen la plata, que vienen con sus pistolas y sus bolsas, han pasado a cobrar la extorsión como ya es usual. Sin embargo, esta semana parecían más apurados, fueron como más groseros, como de afán. Igual les pasó a las peladas del negocio de las mochilas, el de las frutas, o el de los collares y a todos en las tiendas y restaurantes cerca de El Rodadero. El pago tocó adelantarlo. Algo no pinta bien. Ya se ha regado el rumor de que le están dando bala a algunos de los “duros”. Y sí. A la plaza de mercado de Santa Marta llega la orden, es lunes por la noche, mandan a decir que no se abre el martes. Si el mercado está vacío no hay duda. Hay paro armado, nadie sale, nadie se mueve. Los hoteles cierran, no hay farmacias, no hay domicilios, no se abren los consultorios médicos. Los trabajadores no llegan a los hoteles, ni a los edificios blancos de Pozos Colorados. No hay trabajo ese día. Que los señores no permiten que la ciudad funcione. Quienes mandan así lo dispusieron. El miedo cunde por toda la ciudad. Y las autoridades saben qué pasa; el alcalde, también. Todos han estado viviendo así este mes, este año, también el año pasado, y hace 10 y hace 15, incluso hace 20. No hay Estado, No hay justicia.

Hoy es otra vez lunes. Solo ha pasado una semana. El paro no se puede sostener, el negocio debe seguir. Todo está abierto. Y los de las motos vuelven por su pago, su gobernanza reinicia la rutina.

No hay cambio. No hay milagro.

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