En este mundo de competencias, en donde nos educan en el colegio para conseguir la mejor nota, la medalla o el diploma y se olvidan de formar seres humanos seguros, hábiles socialmente, altruistas y bondadosos que triunfen en la vida, les puedo asegurar que la mejor forma de ser feliz es haciendo feliz a los demás.
Si ves algo bueno en otro, díselo, entremos en el hábito de hacer sentir bien a los demás. Con una simple frase tú puedes arreglarle el día a una persona y esa persona puede replicar la onda vibratoria positiva extendiendo un buen comentario a un conocido o extraño que se encuentre en el camino.
Quien tiene la capacidad de ver las cosas buenas de las personas y situaciones es claramente un ser seguro de sí mismo con una autoestima sana.
Práctica el hábito de elogiar sin ser adulador, reconoce lo bueno en los demás y díselo.