29 Jul 2016 - 2:36 a. m.

No hay segunda oportunidad para causar una buena primera impresión

Estoy segura que todos hemos escuchado la famosa frase “La primera impresión es lo que cuenta”, pero a lo mejor no entendemos su profundidad y los alcances positivos que podemos lograr a través de un primer encuentro en cualquier ámbito de la vida.

Por eso, hoy dedico esta columna a contarte una serie de tips, que te ayudarán sin lugar a dudas a que la impresión que des sea la mejor

Causar un buen impacto al conocer a alguien te va ayudar a entablar relaciones sólidas, dar una buena imagen, ya sea en una entrevista de trabajo, reunión laboral, en una cita romántica y para encontrar amigos.

Los primeros segundos al conocer a alguien, nos formamos una imagen de su personalidad y de su carácter; estas impresiones que nos hacemos durante ese corto tiempo persisten para toda la vida. Según la mayoría de los psicólogos sociales, tenemos máximo 30 segundos, que es el tiempo que necesita nuestro interlocutor para dar un primer impacto favorable, para demostrar visualmente nuestro carácter y nuestras habilidades.

La persona que nos ve por primera vez percibe de nosotros lo siguiente:

• 55% Lenguaje del cuerpo o no verbal, imagen visual compuesta por nuestro atuendo, aspecto y porte.

• 38% Percepción auditiva: tono, cadencia y timbre de voz.

• 7% Lo que decimos.

La imagen personal no se trata solamente de la ropa que llevas puesta o el tipo de corte de pelo. Es un conjunto de acciones encaminadas a hacerte ver como una persona segura y confiable, esa persona con quien los demás “quieren estar”. Y en ese instante de manera natural debemos reflejar los siguientes aspectos que te planteo a continuación, para dar la mejor impresión posible:

Vístete de manera adecuada, no requieres vestir con ropa costosa. Sencillamente es vestir según la ocasión, de manera que no te sientas incomodo por estar demasiado arreglado o mal vestido. En el caso de las mujeres, es mejor evitar la ropa que muestre demasiado, ya que podría parecer vulgar y poco elegante. Pero todo depende de la hora y el lugar a donde vayamos. Recuerda que “menos es más”.

Mantén una buena postura; se reconoce a una persona segura porque está erguida y no encorvada. Los hombros deben estar ligeramente hacia atrás. Alguien me dijo una vez “es como si tuvieras un hilo transparente halando desde tu cabeza hacia arriba y estirando todo tu cuerpo”.

Camina seguro; las personas positivas siempre miran el horizonte, diferente de los que tienen miedo o inseguridades que miran sus pies al caminar. Camina con orgullo, siéntete relajado y confiado de lo que tienes, de entrada esa es una actitud triunfadora.

Estrecha la mano firmemente, de manera segura y mirando a los ojos. Esto da la mejor impresión posible. Nunca trates de partir los dedos de tu interlocutor estrechando la mano tan fuerte como “Terminator” o agarrarla tan suave y débil como si te produjera asco.

Haz contacto visual, siempre mira a los ojos del otro y escucha activamente lo que está diciendo; interésate sinceramente en la conversación. Las personas que mienten nunca miran a los ojos.

Cuida tu tono de voz, que no sea tan suave que no te puedan escuchar o muy fuerte que desesperes al otro.

La cortesía, amabilidad y buena educación son fundamentales en ese primer contacto, ya que demuestran que es agradable y cálido estar en tu presencia. Todos quieren rodearse de gente buena.

Sonríe; te ayudará a demostrar que estás bien contigo mismo, que tienes buena autoestima y, lo más importante, que eres feliz. El hecho de mantener una sonrisa en nuestro rostro ayuda a que nuestro cerebro interiorice esta alegría; entonces hazlo todo el tiempo, es la mejor terapia que podemos realizar ante cualquier tipo de situación.

Te recuerdo que la actitud es lo que cuenta, y cuando te sientes seguro de ti mismo y das lo mejor de ti, las puertas del éxito se abrirán en todo sentido.

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