Lisa Halaby, emparentada con la familia Halaby de Medellín, se convirtió a los 26 años en la reina Noor de Jordania.
Pasó de ser una arquitecta graduada en Princeton, con todos los rasgos de la juventud de los años sesenta que la llevaron a buscar nuevos horizontes y terminar vinculada a proyectos de planificación urbana en el Medio Oriente, a ser la esposa y soporte emocional del rey Hussein en su doble rol de líder espiritual de los musulmanes y gobernante de Jordania. Un rey con una vida intensa, comprometido con lograr la paz en la convulsionada región, un propósito en el que la reina Noor lo acompañó, siempre a su lado durante los veinte años de matrimonio que compartieron.
Sus Memorias de una vida inesperada son el testimonio de una mujer que aprendió a desenvolverse como la esposa árabe, con cuatro hijos, de un rey con visión de estadista volcado a los compromisos políticos, sin renunciar a sus raíces occidentales, profundamente norteamericanas, con lo cual logró mantener con complejidad la visión de los dos mundos, a través de una estructura narrativa envolvente que conserva de principio a fin el difícil equilibrio entre lo personal, lo oficial y lo político.
Y es esto lo que convierte el libro, además, en un documento histórico valioso. La reina, observadora y confidente, confirma la búsqueda casi desesperada de Hussein por alcanzar, con audacia y diplomacia de alto vuelo, salidas a su afligida región, pero también el respeto de Occidente y muy especialmente Estados Unidos, el país de origen de su esposa —la número cuatro—, a sus particularidades políticas y culturales, signadas por sus convicciones religiosas.
Desde la privacidad del palacio real en Amán, la reina narra momentos de perplejidad y desconcierto, como la declaratoria de George Bush padre de la llamada Guerra del Golfo Pérsico, o las traiciones del dictador egipcio Hosni Mubarak, así como esperanzadores momentos, como la firma de los Acuerdos de Oslo que sellaron Arafat e Isaac Rabin en la Casa Blanca en 1993, aquella efímera paz que terminó con el asesinato del primer ministro israelí menos de dos años después. Son las memorias de una gran frustración política, de un esfuerzo fallido por alcanzar una paz esquiva, vista desde la intimidad de la vida de un gobernante como el rey Hussein, al que sólo la muerte logró arrebatarle su tenacidad, a los 64 años, cuando aún se sentía con oportunidades por delante.
Grandes hechos políticos marcados por las dificultades para acoplarse a la corte jordana, preservadora de profundas tradiciones musulmanas, en medio de la búsqueda personal de una mujer profesional y moderna por construir un espacio propio, que finalmente encuentra en las causas humanitarias. Se trata de una mujer compleja que enfrenta el mundo sin las fantasías palaciegas, con la óptica realista de los sentimientos y las emociones que acompañan la adversidad, o los logros marcados por aquella cotidianidad lenta y morosa de la que nadie escapa. La reina Noor consigue además dar claves para entender el ambivalente mundo del poder y de las grandes decisiones con la fragilidad de la condición humana presente, por más descendiente de Mahoma que se sea, como lo fue su marido, el rey Hussein de Jordania.