Publicidad

Oda a las cincuentonas

Sigue a El Espectador en Discover: los temas que te gustan, directo y al instante.
María Elvira Bonilla
05 de febrero de 2012 - 11:00 p. m.
Resume e infórmame rápido

Escucha este artículo

Audio generado con IA de Google

0:00

/

0:00

Me llegó vía internet, gracias a esta costumbre que se ha ido felizmente imponiendo de compartir textos, fotografías y pensamientos, un texto del escritor Santiago Gamboa sobre las mujeres que han pasado la barrera de los 50.

El paso de los años, por más que se asuma con realismo y dignidad, pesa. Veo a tantas mujeres contemporáneas, de minifalda, lycra, melena y pestañas postizas guerreando inútilmente contra la inevitable huella del tiempo, confundidas, que se vuelve apremiante reflexionar. Les tengo cierta consideración porque, la verdad, a veces hacen el ridículo. Por esta razón me atreví, sin conocer el contexto ni pedirle permiso al autor, a reproducirla. Simplemente porque creo que puede producir alivio.

Dice Santiago Gamboa: “Las mujeres de mi generación son las mejores. Y punto. Hoy tienen cincuenta y pico, y son bellas, muy bellas, pero también serenas, comprensivas, sensatas y, sobre todo, endiabladamente seductoras, esto a pesar de sus incipientes patas de gallo o de esa afectuosa celulitis que capitanea a algunas sus muslos, pero que las hace tan humanas, tan reales. Hermosamente reales.

Casi todas, hoy, están casadas o divorciadas, o divorciadas y vueltas a casar, con la idea de no equivocarse en el segundo intento, que a veces es un modo de acercarse al tercero, y al cuarto intento.

Qué importa... Nacidas bajo la era de Acuario, con el influjo de la música de los Beatles, de Bob Dylan... Herederas de la “revolución sexual” de la década de los 60 y de las corrientes feministas que, sin embargo, recibieron pasadas por varios filtros, ellas supieron combinar libertad con coquetería, emancipación con pasión, reivindicación con seducción.

Jamás vieron en el hombre a un enemigo a pesar que le cantaron unas cuantas verdades, pues comprendieron que emanciparse era algo más que poner al hombre a trapear el baño o a cambiar el rollo de papel higiénico cuando éste, trágicamente, se acaba.

Son maravillosas y tienen estilo, aun cuando nos hacen sufrir, cuando nos engañan o nos dejan.

Usaron faldas hindúes a los 18 años, se cubrieron con suéter de lana y perdieron su parecido con María, la Virgen, en una noche loca de viernes o sábado después de bailar. Hablan con pasión de política y quisieran cambiar el mundo.

Aquí hay algunas razones de por qué una mujer de más de 50 nunca te va a despertar en la mitad de la noche para preguntarte.... “¿Qué estás pensando?”. No le interesa lo que estás pensando. Si no quiere mirar un partido de fútbol, ella no da vueltas alrededor tuyo. Se pone a hacer algo que ella quiere hacer que generalmente resulta mucho más interesante. Esa mujer se conoce lo suficiente como para estar segura de sí misma, de lo que quiere, y de con quién lo quiere (…)

Las mujeres se vuelven psíquicas a medida que pasa el tiempo. No necesitas confesar tus pecados, ellas siempre lo saben.

Son honestas y directas. Te dicen directamente que eres un imbécil si es lo que siente sobre ti. Lo que tenemos que decir de bueno de estas mujeres de más de 50, generalmente no es recíproco.

Por cada impactante mujer de estas, inteligente, divertida y sexy hay un hombre con casi o más de 50... pelón, gordo, barrigón haciéndose el gracioso con una chica de 20 años y haciendo el completo ridículo. ¡Señoras... les pido perdón por ellos...!”.

Conoce más

Temas recomendados:

 

Sin comentarios aún. Suscríbete e inicia la conversación
Este portal es propiedad de Comunican S.A. y utiliza cookies. Si continúas navegando, consideramos que aceptas su uso, de acuerdo con esta  política.