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Cambié de opinión sobre el mal, la educación y la calidad de los líderes

María Teresa Ronderos
03 de diciembre de 2023 - 09:05 p. m.

*Invitamos a nuestros columnistas a contarnos de las ideas que defendieron y que, ahora, perciben de manera diferente. Esta columna es parte del especial #CambiéDeOpinión.

Después de haber reporteado durante dos décadas los estragos que la violencia y la corrupción han dejado en Colombia, he cambiado de opinión sobre tres cosas.

Solía creer que toda maldad era curable. Las circunstancias en las que un colombiano nace y crece lo llevan a aceptar como normales cosas que no lo son, como que cualquier conflicto se resuelve a muerte. Esa ha sido la condición de muchos hombres armados de guerrillas y paramilitares. Una vez su realidad cambió y fueron sometidos a procesos de justicia transicional por los cuales tuvieron que verles la cara a sus víctimas, se espantaron de ver los horrores que habían cometido. Los vi llorar con arrepentimiento y acatar las instrucciones de un juez con la misma abnegación con la que obedecían a sus comandantes. “Sí, patrón”, le repetía al juez uno de ellos en las audiencias. Y otro confesó que hasta que no cumpliera su tiempo en la cárcel no podría volver a verle la cara a su mamá. Moriría de vergüenza.

No obstante, descubrí con tristeza que algunos hombres no tienen remedio. No tienen un ápice de conciencia para discernir el bien del mal; llevan la psicopatía como sello de fábrica. Recuerdo a un paramilitar derramar lágrimas de cocodrilo por sus víctimas, al punto de conmover. Pero ante la pregunta de por qué comandó la muerte a cuchillo de mujeres y niños en una masacre, cesó de pronto el pretendido lloriqueo. Un monstruo, como un vómito, emergió de su alma. Levantó la voz reclamando que por qué el escándalo con esas muertes si eran apenas unas pocas. “Quién los mandó a atravesarse en el camino”, dijo.

Así como creía que en el entorno adecuado las personas podían rescatar sus mejores sentimientos, también estaba convencida de que la educación siempre mejoraba a la gente. Ahora opino que esa verdad está condicionada a la educación que se imparta. La educación formal por sí misma no parece garantizar nada. Muchos hombres de Estado educados en universidades, incluso religiosas, empresarios con maestrías de grandes universidades o congresistas ungidos con todos los privilegios despliegan desdén por los más excluidos y desprecio por los bienes colectivos. Por ello figuran a menudo entre los ladrones de tierras, los cómplices de masacres de conveniencia política o comercial y los saqueadores de los recursos públicos. Pensaba que, al saber más, tenían más noción del daño que le producían al público con sus acciones, pero he visto que a los mayores responsables de nuestra penosa guerra interna les pudo más la ambición que cualquier enseñanza. Le devuelven miseria –y aún lo siguen haciendo– a una sociedad que les da todo.

Quizás, como dijo Chomsky, “la cobardía moral y la corrupción intelectual son connaturales al privilegio sin controles”.

De ahí deviene mi tercer cambio de parecer. Opinaba que la calidad del gobierno dependía sobre todo de la fibra moral del carácter de sus líderes; que un gran hombre bueno nos cambiaría el país. Hoy pienso que cuando los ciudadanos urden un tejido de control civil tupido y firme, los líderes mejoran. Es decir, si los jefes de Estado de Dinamarca son mejores que los de Cundinamarca no es porque aquellos sean más morales. Más bien es porque los daneses han podido construirles diques más firmes a sus ambiciones y un entorno que les saca lo mejor de su carácter. En esa lógica, hoy pienso que, con la acción de los colombianos organizados, los veedores de lo público, las mujeres activistas o los empresarios cívicos, podemos meter en cintura a los líderes para que sean mejores. Ese es el milagro en el que hoy creo.

 

Ernesto(26335)6 Dic 2023 - 2:29 a. m.
sesuda reflexión
Yimmy(68264)6 Dic 2023 - 2:38 a. m.
Interesante, muy interesante! Gracias!
Juan(45350)5 Dic 2023 - 1:58 a. m.
Excelente columna!!!
Flavio(nrv85)5 Dic 2023 - 1:52 a. m.
Educación ciudadana.
juan(f9hh9)5 Dic 2023 - 1:14 a. m.
Que cosa más utópica lo que dice está señora. Todo bien en casa ? De donde saca tantas fantasías ? Mucho cine ? Mucho teatro ?
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