Desde arriba no se entiende por qué siguen el paro y los bloqueos. Temen que los empresarios que lograron sobrevivir los encierros no aguanten más y que las pérdidas de una economía frágil los quiebren. Creo, sin embargo, que a pesar del descalabro es urgente sintonizar lo que está pasando en otro canal, uno menos coyuntural y de mirada más histórica, si lo que se busca es que esta crisis destrabe a Colombia por la senda de un crecimiento de veras sostenible.
Escuchar visiones opuestas, igualmente honestas, puede ayudar a hacer el clic.
En un diálogo en La Silla Vacía entre analistas del sector financiero, Fernando Cortés —director ejecutivo de la Fundación Bolívar-Davivienda, máster en administración, con experiencia en artes gráficas, alimentos y construcción— está convencido de que si crecemos al 7 % podremos salir de esta crisis social que vino con la pandemia. “Tenemos todas las capacidades. Solo tenemos que ponernos de acuerdo en temas fundamentales”.
Jacobo —un joven de las marchas de Cali del grupo Primera Línea-Portada de la Libertad, soldado por cuatro años, exbombero, artista, docente, líder comunitario y actual estudiante de gerencia administrativa— dijo a realizadores de la maestría de Estudios Literarios de la Univalle que “no quiere crecer más así”, trabajando desde niño, una casa luchada por años aún en obra negra, un crédito de estudio tan caro que jamás pagará con un sueldo.
“Quiero luchar en este momento para que las generaciones que vienen detrás de mí logren las oportunidades que yo no he conseguido, y si llego a tener hijos, poder mirarlos a los ojos y decirles: ‘Todo lo que tienen hoy en día es porque su papá peleó por ello’, y en caso de que nada se logre concretar, no tener que decirles: ‘Hijos, ustedes viven como viven porque no hice el esfuerzo de cambiar la historia del país; no hice el esfuerzo de cambiar su vida’”.
La distancia de miradas es enorme. Para Fernando la solución es crecer más. Para Jacobo se trata de crecer mejor, que no les sea tan difícil a unos. Fernando dice que la crisis es producto de la pandemia. Jacobo opina que la crisis social es de toda su vida. Fernando quiere que se levante el paro pronto para poder crecer. Jacobo no quiere dejar de marchar hasta ver que el país da pasos firmes hacia el cambio.
Ambos quieren ver progresar al país. “En la sociedad colombiana somos muy resilientes, capaces de siempre salir adelante en las peores condiciones”, dice Fernando. Pero Jacobo no quiere que esas circunstancias sigan siendo tan difíciles para las mayorías. Dice que él marcha por las personas que no conoce para que “le cojan amor a este país hermoso. Ahorita el sueño del colombiano es salir del país, cuando debería ser crear sus sueños aquí en Colombia y generar progreso aquí”.
El Comité de Regla Fiscal, que vigila que el Estado no gaste mucho más de lo que gana, aprecia la profundidad de la tarea: “Lograr esa coherencia (entre las demandas al Estado y la suficiencia de recursos) requerirá un mayor esfuerzo futuro de todos, incluidos los grupos de la sociedad que históricamente han aportado por debajo de las posibilidades”.
Estas marchas nos están gritando que es hora de que esos grupos aporten más. Escucharlas nos puede augurar un futuro de crecimiento sostenible e inclusivo. Silenciarlas con represión nos retorna a la oscuridad.
A Jacobo tuvieron que protegerlo porque intentaron matarlo con un tiro de fusil desde una camioneta. Pareciera que el Gobierno está empeñado en empujar al despeñadero a un país que está al borde del éxito.