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Déficit fiscal y peor déficit de creatividad

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María Teresa Ronderos
13 de abril de 2026 - 05:05 a. m.
“Ninguno de los candidatos punteros da una sola pista de cómo frenarán a ladrones del fisco”: María Teresa Ronderos
“Ninguno de los candidatos punteros da una sola pista de cómo frenarán a ladrones del fisco”: María Teresa Ronderos
Foto: Cortesía
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El gobierno Petro aplaude sus logros económicos y el candidato del Pacto Histórico se aúpa sobre ellos para decir que va a continuar por senda trazada. Aumentaron el gasto público en 2024 a alturas históricas (34,6 % del PIB) para mover una economía que había crecido un paupérrimo 0,6 % en 2023. Y en 2025 cosecharon: el país creció 2,6 %, el gasto público en relación con la economía bajó (22 %), el desempleo cayó a dos dígitos, la pobreza viene bajando hasta llegar a 31,8 %, una cifra no vista en años, y el Gini, que mide la desigualdad, muestra que las brechas entre pobres y ricos algo se cierran.

Los opositores advierten que el Gobierno se financió a punta de deuda y ésta llegó a la escandalosa cifra de 64,7 % del PIB. Si Colombia fuera una persona, querría decir que debe lo que se gana en siete meses del año. Por el riesgo de que no pague, le suben los intereses. Le debe a bancos nacionales y extranjeros y a los colombianos que aportamos a fondos de pensiones. Dicen los candidatos presidenciales opositores, a este ritmo seremos país paria, sin crédito y sin con qué responderles a los pensionados. Por eso, aseguran, hay que reducir el Estado y rebajar los impuestos a la renta y al patrimonio porque así subirá la confianza inversionista y el crecimiento será sostenible de la mano de los privados.

Cepeda argumenta que nunca la rebaja de impuestos a los más ricos trajo inversión, sólo mayor concentración de la riqueza. Por eso es el Estado el que debe gastar en capital humano, en desarrollo agrícola, en energía limpia para abandonar la dependencia del petróleo y del carbón. En unos años, con colombianos mejor educados y con bienes de capital rurales (tierras, vías), la economía crecerá vigorosa y equitativamente. Esos serán los tiempos de recaudar más impuestos y pagar la deuda.

Todos están de acuerdo sí en que, mientras haya corrupción y evasión fiscal, será imposible frenar el déficit y no se harán realidad las mieles que prometen sus modelos económicos.

Paloma habla de “barrer a los corruptos”. Iván anuncia la “ley de austeridad” y el combate a la “megacorrupción” enraizada en el sistema público como mugre en uña de carbonero. Los dos acusan al partido del otro de corrupto, mientras ‘el Tigre’ Abelardo, otrora defensor de ultracorruptos, ni se le enrosca el bigote cuando promete enfrentarla él también.

El problema está es que ninguno de los punteros a ganar la elección da una sola pista concreta de cómo frenarán a ladrones del fisco y evasores, ni mucho menos a cuáles en particular perseguirán.

Son candidatos sin ideas originales que exploren cómo radicalizar la transparencia, hacer que el control público funcione, evaluar cada gasto para saber si produjo el resultado esperado, disminuir la arbitrariedad de una oficina, forjar superintendencias poderosas y técnicas que vigilen de veras a los privados abusivos. Tampoco ven corruptos entre sus copartidarios, ni dicen a cuáles evasores van a poner a pagar impuestos.

Colombia crecerá, bajando su deuda; reducirá su déficit, junto con su desigualdad; cuidará el centavo del presente, tanto como el capital humano del futuro no por la teoría económica que predique el gobernante, sino por su capacidad de innovar y de gestionar con eficacia y pulcritud, algo que poco hemos visto a nivel nacional.

Es fácil recitar trillados modelos económicos, insultar al contrario y cantar himnos a la moralidad. Difícil es hacer la tarea, meterse en el meollo de la corruptela con creatividad y descubrir los agujeros por donde nuestros voraces ratones se comen el queso. Más complicado aún es pisarle los callos a los amigos.

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