Se va aclarando que el gobierno de De la Espriella está siguiendo el guion ya recorrido por varios mandatarios autócratas. Este consta de dos ingredientes centrales: el liderazgo de ideales se reemplaza por la advertencia de que se premiarán a áulicos y se castigarán a críticos. No de otra manera se entiende el forcejeo con que el presidente se impuso para sacar directores de la Cámara Colombiana de la Infraestructura y de la ANDI.
El otro ingrediente es imponer una narrativa hegemónica, con la ensayada táctica de insultar y mentir públicamente, para que ejércitos de cuentas y medios digitales refuercen luego.
En 2022, el Departamento de Estado estadounidense describió así el plan Bukele: “inundar a El Salvador con propaganda, demonizar las instituciones encargadas de desmentir esa propaganda –la prensa libre y la sociedad civil– dominar las narrativas públicas y reprimir el disenso”.
En la carta pública que le envió el presidente de la junta directiva de Ecopetrol, Carlos Suárez, a la directora de La Silla Vacía, Juanita León, intentó endilgarle a la periodista su propia estratagema de consultor de comunicación política: “Alguna vez te enseñé estrategia, Juanita, y por eso reconozco el truco (…): escoges una acusación, la adaptas a cada red social y la repites hasta el cansancio. Con suficiente repetición, la etiqueta reemplaza a la persona, la sospecha comienza a parecer un hecho y tu versión termina circulando como si fuera la verdad”.
Suárez reveló así su ciencia. Es él quien está intentando etiquetar a la periodista, poniendo en duda su integridad y su independencia, porque sabe que si lo repite lo suficiente, la instalará como verdad.
Conoce bien el marketing político. Su empresa Estrategia & Poder ganó premios internacionales por sus campañas políticas que llevaron a Jairo Deluque a la Gobernación de La Guajira y, por segunda vez, a Dilian Francisca Toro a la Gobernación del Valle. En 2020 ya asesoraba al entonces abogado penalista De la Espriella.
Y desde 2017, en el Secop su empresa registra 18 contratos, todos por contratación directa o régimen especial, desde el “desarrollo de la estrategia reputacional de Coldeportes”, pasando por la estrategia de comunicación del Plan de Aguas del Magdalena, bajo la gobernación de Rosa Cotes, hasta el más reciente de 2025, para realizar una campaña digital de la Corporación Autónoma Regional del Valle del Cauca.
¿Por qué impulsó De la Espriella a un experto en marketing político sin experiencia en el campo energético para presidir la junta de Ecopetrol?
Explicaría esa decisión que sigue el libreto de la ruta autoritaria. Es una vitrina desde dónde atacar a periodistas valiosas para debilitar a toda la prensa. El presidente argentino, Javir Milei, que sigue el mismo camino, tildó de nazi a Maria O’Donnell esta semana, otra periodista independiente que cuestiona el abuso de poder, sin importar quién lo protagonice. También podrá el oficialismo fabricar una narrativa de éxito para Ecopetrol, no porque sea real, sino porque el marketing la va a repetir hasta instalarla. Con utilidades en el segundo trimestre de 6,1 billones de pesos, caja no les faltará para dominar la narrativa.
El episodio de la carta de Suárez también revela que el segundo ingrediente de la fórmula autoritaria está funcionando: comportarse como un bully para ganar. ¿Cómo explicar, si no es por el miedo a represalias, que personas de prestigio público que se sientan en la junta de Ecopetrol no hayan dicho ni mu, después de que su presidente escribiera una carta como de mandamás de barrio, llena de mentiras a una de las periodistas más destacadas del país?
El silencio de los buenos es el principio de la expansión del autoritarismo.