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La encuesta de Invamer (encargada por Noticias Caracol y Blu Radio) recientemente difundida es una fotografía tomada entre el 26 y el 29 de julio pasados de cómo ven los colombianos al país, sus problemas y a la Presidencia de Gustavo Petro, justo a mitad de camino.
Sus resultados surgen de entrevistar en persona a 1.200 colombianos urbanos y rurales; una muestra que, al ser al azar, refleja el sentir de casi todo el país, con apenas un error que oscila en 2,83 %, según ha demostrado el prodigio de la ciencia estadística.
La noticia conocida: el 34,6 % aprueba la gestión de Petro y 58,3 % la desaprueba, una postura crítica que básicamente no ha cambiado desde mayo de 2023, cuando Invamer hizo otra encuesta similar. El presidente desilusionó pronto a uno de cada cinco colombianos (en noviembre de 2022, tenía 54 % de aprobación) y aún no logra reconquistarlos. Ese es el panorama general, pero lo interesante está en los detalles.
Desde mayo de 2023, en Bogotá y en las regiones centro-oriente y el suroccidente, la aprobación al gobierno Petro subió más allá del margen de error. En el centro del país nunca lo han visto con buenos ojos, y en el Caribe, dónde perdió muchos adeptos al principio, ha mantenido una aprobación por encima del promedio nacional.
El mayor desencanto con el gobierno proviene de los colombianos que se identifican políticamente con el centro, que es el 20 %. Otro 19 % que se siente de izquierda, en cambio, le es ampliamente favorable. La derecha lo desaprobó desde el principio y más bien sorprende que un 22 % de sus militantes hoy vea bien a su gobierno.
Lo que más gente ve mejorando es su labor en educación. Tampoco le va tan mal en su gestión en el campo y la atención a la vejez. Pero sí ven su fracaso estrepitoso en salud. Sacrificó su capital político, intentando reformar (o desmontar) un sistema que, aún con problemas, funcionaba. Hoy el 71,9 % cree que el sistema está empeorando. Y si hace un año el 36 % calificaba los servicios de salud como malos o muy malos, hoy es el 46 %. La gente no se cura con retórica.
Una señal similar le envían los ciudadanos al gobierno frente a su política de paz. Seis de cada diez dice que va por mal camino, y aunque el país durante años quería negociar con el ELN, hoy más gente rechaza ese diálogo.
En seguridad, el mensaje es confuso. Dice el 83 % que está empeorando, pero preguntados por su sensación personal de seguridad, una mayoría (56 %) dice que se siente seguro. Y esto es así en todo el país, salvo en Bogotá. Además, las fuerzas militares y de policía aparecen entre las instituciones de mayor confianza: más del 60 % de los ciudadanos las ve con buenos ojos.
Más personas califican al desempleo y la mala economía como el primer problema. En contraste, un 10 % más de los colombianos aseguran que están satisfechos con su nivel de vida personal en comparación con mayo de 2023. Antes, 31 % estaba conforme con su economía personal, hoy un 41 %.
Una preocupante señal es que más la mitad de los ciudadanos de todos los ingresos, regiones o edades le tienen miedo al futuro, sobre todo las mujeres.
Ahí está la voz del pueblo que tanto invoca el presidente Petro. Le está diciendo que en educación va bien, que en algo está acertando con sus políticas de vejez y campesina, pero que trine menos (51 % lo dice), que reconquiste a los del centro y que dé un timonazo en su gestión de la salud y de la paz.
