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19 Aug 2022 - 5:30 a. m.

Acinpro, los intérpretes y los productores

Sirirí

Una mala información sobre la gestión de Acinpro motivó una pasada columna, que deseo aclarar porque tuve la oportunidad de conocer a fondo esta entidad que realiza una labor encomiable a favor de los intérpretes, ejecutantes y productores fonográficos.

Afiliarse es bien sencillo, cumpliendo los requisitos exigidos, y se paga una inscripción por una sola vez de $500.000, no hay que abonar cuotas de ninguna clase y a cambio de ello se obtienen múltiples beneficios de acuerdo con los derechos que tengan los afiliados en razón de su actividad musical.

Dichos beneficios van desde anticipos a los pagos que se les hacen —que se llaman distribuciones—, así como ayudas económicas por situaciones de salud y problemas de iliquidez, hasta seguros de vida, medicina domiciliaria, planes complementarios de salud, EPS y servicios exequiales para el asociado y dos personas más de libre elección.

La entidad cuenta con cerca de 5.900 afiliados residentes en casi todos los departamentos de Colombia y, por ejemplo, el año pasado les entregó casi $25.000 millones contantes y sonantes.

La sede principal es Medellín, donde un grupo muy reducido —la mayoría mujeres— trabaja con una eficiencia y mística ejemplares. Su director de orquesta es el abogado Antonio Montoya, quien ha logrado en estos últimos años resultados sorprendentes para bien de los artistas nacionales.

Acinpro trabaja en unión con Sayco, que es la sociedad de autores y compositores de Colombia, pero ambas son totalmente independientes.

Bienvenida, pues, esta sociedad de gestión colectiva, que es una de las mejores de Iberoamérica en su tipo por sus beneficios sociales a favor de la música, que será siempre el lenguaje universal de la paz.

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