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Arde Buenaventura

Mario Fernando Prado

22 de junio de 2023 - 09:05 p. m.

Tras una corta calma chicha, que llaman, se volvió a encender el doliente y dolido bello puerto del mar, mi Buenaventura. El pasado fin de semana, cuando se celebró el Día del Padre, llegaron a una pobre vivienda cuatro sicarios y atacaron con arma blanca a su morador, el cual, herido y todo, corrió a la casa de su padre en busca de refugio y hasta allí lo persiguieron los asesinos, quienes les propinaron a padre e hijo sendos balazos en la cabeza.

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Pero ese no fue el único crimen perpetrado esos nefastos días y la cifra subió a ocho personas acribilladas. Se desató una serie de venganzas que no ha parado, porque se trata de un enfrentamiento entre dos bandas dedicadas al negocio del narcotráfico que se están matando por quedarse con el mercado de las drogas.

Esto ha provocado un éxodo incontrolable, un desplazamiento masivo impresionante de docenas de familias que están huyendo de esos barrios. Son cientos de personas que se han ido a refugiar en plazas y coliseos, a donde llegan con los escasos corotos que lograron salvar en medio del fuego cruzado que por poco acaba también con sus vidas.

Hoy el pánico es general. Después de las siete de la noche el otrora ambiente alegre y musical que caracterizaba a Buenaventura se ha extinguido, siendo reemplazado por el silencio y la soledad en sus calles, hoy desiertas en un verdadero toque de queda.

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Un amigo que trabaja entre semana en este puerto me confesó que a las seis de la tarde se recluye en la habitación del hotel y se duerme con las gallinas, al igual que todas las personas que no ven la hora de que sea viernes para volver a sus ciudades de origen.

El drama es general y lo peor es que esta situación se les salió de las manos a las autoridades y al gobierno municipal, que ya no saben qué hacer. Han recurrido a las instancias regionales que, aparte de darles ánimo, no tienen forma de brindarles una ayuda. Hay que aumentar el pie de fuerza para recobrar la autoridad y restablecer el orden, pero esa tarea le corresponde al Gobierno central, que no se deja ver y se limita a convocar mesas de diálogos que no sirven para nada.

Aquí no hay de otra que militarizar ya a Buenaventura, cueste lo que cueste, porque por las buenas no se pudo.

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