Buenos augurios para Cali en este nuevo año. Después de un cuatrienio que dejó un mal sabor y muchas dudas en torno a los malos manejos y la corrupción, un viento fresco se está sintiendo que se refleja en el estado de ánimo de los caleños que han recibido el 2025 con optimismo y esperanzas.
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El año pasado se dieron los primeros pasos, con la realización de la COP16 que indudablemente significó un momento estelar para la ciudad que se catapultó ante el mundo y que permitió que la capital de la Alegría volviera a las épocas de los Juegos Panamericanos que marcaron un hito en nuestra historia reciente.
Ese “volver a creer” se complementó con la figura de un alcalde que enderezó el rumbo de la capital vallecaucana, se alió con la gobernadora, se ha ido ganando al Consejo, tiene un buen gabinete, escucha y oye a la gente y está luchando por la unión y por acabar con la polarización que a nada conduce.
Aspectos como la seguridad, la baja de homicidios, el reparcheo de las vías, el mejoramiento del servicio y las rutas del MIO, el tren de cercanías, la creación de nuevos empleos, la dinámica de trabajar 24/7, han hecho que se respire un ambiente diferente.
Lo anterior sumado al préstamo de los 3,5 billones que se destinarán a impulsar el desarrollo de todos los sectores –cifra esta nunca antes vista y que será manejada con total y absoluta transparencia–, hacen pensar en una nueva Cali, epicentro de la biodiversidad, sede de múltiples eventos mundiales, certámenes deportivos, acontecimientos musicales, culturales, artísticos y destino turístico nacional e internacional emparejados por la hospitalidad de la capital mundial de la salsa.