Escucha este artículo
Audio generado con IA de Google
0:00
/
0:00
Hace ya algún tiempo acuñé la frase “Yo hablo bien de Cali” para motivar a mis coetáneos a referirse a su ciudad natal de una manera constructiva y esperanzadora. Estaba cansado ya de las injustas apreciaciones de los aquí nacidos abanderados en “rajar” de su patria chica. Hubo un resultado favorable porque esa fea costumbre se ha ido diluyendo y máxime ahora en que tenemos un alcalde como debe ser.
Por ello podría parecer contradictorio el presente comentario, máxime cuando se dice y se repite que la ropa sucia se lava en casa y no debería utilizarse un periódico de la más amplia circulación nacional y, sobre todo, capitalina para un tema al parecer parroquial. Pero no, porque lo que está sucediendo en la capital del Valle del Cauca en materia de seguridad compete a todo el suroccidente colombiano que está siendo asolado, y de qué manera, por los grupos terroristas que han sembrado el pánico y el terror en esta zona del país.
En efecto, el camión bomba que estalló en las inmediaciones de la escuela militar de aviación Marco Fidel Suárez el pasado año pudo terminar en un desastre mayor de haberse activado la pólvora del otro vehículo al que le falló el sistema para generar una tragedia gravísima con cientos de muertos y lesionados, amén de los destrozos en esa concurrida entrada a Cali proveniente de los municipios circunvecinos a esta urbe.
Pero como el mal y el crimen no tienen fronteras, un atentado similar se estaba o, peor aún, se está fraguando con explosivos provenientes del Ecuador. Fueron detectados a tiempo y se desarticuló la banda que ya está a buen recaudo por las autoridades, pero no van a descansar hasta no permear la capital del Pacífico y la tercera ciudad más populosa de nuestro país. Y es que para llegar hasta aquí hay que pasar por distintos departamentos también involucrados en el ilícito, por los que pasan muy orondos los delincuentes hasta el destino final y fatal.
Así que esta venganza narcoterrorista no es solo contra Cali sino contra cinco departamentos que, por esta razón, deberían estar también en alerta amarilla.
