Publicidad

Sirirí

“Cocalandia”

Sigue a El Espectador en Discover: los temas que te gustan, directo y al instante.
Mario Fernando Prado
15 de septiembre de 2023 - 02:05 a. m.
Resume e infórmame rápido

Escucha este artículo

Audio generado con IA de Google

0:00

/

0:00

230.000 hectáreas sembradas de coca en 2022 no son nada frente a los millones de hectáreas que tiene nuestro territorio, que no vale la pena desglosar en este momento. Pero sí es mucha la tierra destinada a este fin, sobre todo cuando estamos frente a un nuevo récord al superar las 204.000 hectáreas del 2021, lo cual nos coloca en un honroso, digo, horroroso primer puesto mundial.

Esto, lejos de avergonzarnos, lo están convirtiendo en algo digno del esquivo Récord Guinness y no faltan quienes sacan pecho y se ufanan de semejante estropicio. Parece que estuviéramos volviendo a los tiempos de Pablo Escobar y que ya no son un puñado de capos sino centenares de millonarios multiétnicos.

Lo anterior, sin mencionar los carteles internacionales, que se convirtieron en las multinacionales más poderosas de este país, y el contubernio con los grupos insurgentes armados hasta los dientes, que antes no eran socios de ese narcotráfico, pero ahora lo hacen más poderoso e imbatible.

Estas áreas cultivadas crecieron monstruosa y geométricamente en los últimos años, luego de que llegamos a estar muy cerca de la erradicación total.

Lo más grave es que entre Nariño y Putumayo está la más grande concentración de este narcocultivo, gracias a la vecindad con Ecuador y, lógico, con el océano Pacífico, lo cual ha impulsado también los sembradíos en el Cauca y el sur del Valle, en un novelón que no tiene fin.

Lejos, muy lejos estamos de que dejemos de ser “Cocalandia” y de contar con los millones que costaría, a precio de hoy, cualquier tipo de erradicación o sustitución.

¿Será por eso que los gringos, conocedores de la magnitud del problema, decidieron meterse la mano al dril de una manera tan inesperada?

Conoce más

 

luis(89686)16 de septiembre de 2023 - 01:40 p. m.
Cuando el fentalino conquiste, en alto porcentaje, la población vulnerable, entenderán que la cocaína y la mariguana son drogas blandas de bajo impacto. Por eso los gringos las consumen.
Gabriel(7913)16 de septiembre de 2023 - 05:55 a. m.
Tanta estulticia en tan pocas frases. En consecuencia, carlosmoralej, el mismo Atenas, las pondera. Como dice el dicho: dios los hace y ellos se juntan. ¿Cuándo habrá estado Colombia medianamente cerca de la erradicación total de la coca? De seguro, solo en la mente calenturienta del señor Prado.
Harolt(4566)15 de septiembre de 2023 - 11:49 p. m.
"¿Será por eso que los gringos, conocedores de la magnitud del problema, decidieron meterse la mano al dril ...?" No es por eso, y tú lo sabes. momiofilo. Es porque ahora hay alguien que les demuestra que ellos son la parte crucial del problema.
Carlos(34560)15 de septiembre de 2023 - 10:41 p. m.
No se hasta cuando van a seguir denominando a los grupos de narcotraficantes como paramilitares o guerrilleros. Esos grupos hace muchos años desaparecieron y aun existen personas, gobernantes e ignorantes que les siguen dando esos apelativos.
Carlos(34560)15 de septiembre de 2023 - 10:38 p. m.
Algunos de los grandes capos de la droga son los "explotados" indígenas del Cauca y su avaricia de tierras solo para dejarlas llenar de maleza o para sembrarlas de coca. Estos indígenas de esa región sur del País no se parecen en nada, pero es en nada a los indígenas Kogui, los Arhuaco, los Wiwa y los Kankuamos de la Sierra Nevada de Santa Marta, ellos si merecen todo el respeto del pueblo colombiano.
El Espectador usa cookies necesarias para el funcionamiento del sitio. Al hacer clic en "Aceptar" autoriza el uso de cookies no esenciales de medición y publicidad. Ver políticas de cookies y de datos.