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EN BUENA HORA Y A INSTANCIAS del gobernador del Valle, Francisco José Lourido, se cumplió el viejo anhelo de crear la Región Pacífico de Colombia. Chocó, Valle del Cauca, Cauca y Nariño son ya un solo territorio en el que se conjugan etnias, intereses, frustraciones y oportunidades, teniendo como eje el océano Pacífico, hasta ahora abandonado, inexplorado e inexplotado.
Precisamente el próximo 11 de marzo en Tumaco, los cuatro mandatarios de estos departamentos se darán cita luego de la reunión en Cali el pasado mes. Y no se tratará de actos protocolarios o sociales con danzas y comidas vernáculas.
Por el contrario, la consigna será seguir dándole cuerpo a un ente que gracias a la unión es mucho lo que puede lograr y conseguir. Este tipo de integraciones regionales han tenido mucho éxito en otros linderos del país.
Para no ir más lejos y en materia política, el bloque costeño es una fuerza arrasadora que logra imponerse en el parlamento y obtiene generosos aportes del fisco nacional. Ah, y si de presionar se trata, he ahí a los maestros del dame y te daré, o sea que les marchan a quienes les marchan.
Lo propio va a suceder con el bloque Pacífico, cuya participación en la Cámara y el Senado a través de sus representantes puede hacer inclinar la balanza de las decisiones.
Hay más de 50 senadores y aún más en la Cámara que unidos tienen más voz y voto que por ahí solitos presentando proyectos a los que nadie les para bolas.
Ojalá el bloque Pacífico no caiga ni en la politiquería ni en el clientelismo, que son los grandes peligros que acechan a los representantes del pueblo, y ojalá que se presenten, debatan y defiendan asuntos de interés general ajenos a personalismos y mezquinos intereses.
Como dice el eslogan de Región Pacífico: se trata de forjar una tierra de paz y un mar de prosperidad. Que así sea.
