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Olvidaba comentarles que el mes de agosto, en buena parte del territorio nacional, se llena de colores.
El firmamento ha saludado la vida con unos objetos voladores sí identificados. Se trata de las famosas cometas, las cuales para la mayoría de los cuarentones traen mensajes adicionales. Yo también fui usuario de los esplendores de las cometas multicolores que iluminaban y alumbraban los cielos con su mensaje de amor y de paz, y que preñaban con su multicolorido tardes grises y melancólicas. Con su aire de cariño y amor, plasmado de formas geométricas a veces caprichosas por cuanto portaban en sus entrañas lenguajes distintos, hoy prosiguen con su gracia y salero.
Empero, no hay felicidad completa: hasta a los cielos de las cometas ha llegado la violencia y la amenaza sangrienta. Los otrora cielos multicolores tienen en los drones un lunar que amenaza peligro y conlleva retorcidos malos pensamientos.
Así los drones utilizados sean para motivaciones justas, también están contribuyendo a aumentar el clima de tensión que padecemos los colombianos. Estos suelen portar cargas asesinas que paniquean eventos y distracciones inofensivas y sanas.
Ya no podremos elevar una cometa sin la presencia de estos desafortunados portadores de la paz y de concordia, seguramente por evitar situaciones de guerra que ojalá nunca existieran.
¿Paz en la tumba de las cometas?
