En día pasado azotó las calles de Cali un engrupido aspirante al senado de nuestro país. Lo primero que hizo fue una caravana en la que sus huestes mostraron su campaña ante un bien aceitado grupo de periodistas lambeculos que tuvieron a su cargo, además, llevar el público necesario para que se viera que el hombre tenía simpatizantes en estas tierras. Fue así que a la convocatoria asistieron no más de 200 personas que se repartieron ridículos suvenires amén de lapiceros, cachuchas, camisetas que iban en unas bolsas especiales para la ocasión.
Un decadente personajillo del Valle fue el encargado de hacer una deslucida presentación en la que no faltaron las eternas frases ventijulieras y los vivas a su candidato presidencial de cuyo nombre no quiero acordarme. Pero faltaba la cereza del pastel y no fue otra que su compromiso de terminar las obras cruciales para el desarrollo y el progreso vallecaucano. Mencionó la terminación de la carretera al Putumayo (?), la culminación de la doble vía Cali-San Juan de Pasto, el Aeropuerto de Buenaventura y el acueducto del bello puerto del mar con brigadas de trabajo pagadas por la Organización Mundial de la Salud (?) y todo un sartán de mentiras y equivocaciones, demostraciones estas de una completa ignorancia en torno a la problemática de nuestra región.
Pero claro, el compromiso tácitamente estaba pactado: a todas estas promesas la acompañó con sendos óvolos desde una pequeñas tablets hasta instalaciones de wifi y unos buenos refrigerios.
¿No les parece el colmo de la desfachatez?