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SE PREPARA UN INFAME CULEBRÓN fílmico en el que Cartagena queda por el suelo. Una productora, en su mayoría italiana, pretende asestarle a ‘La Heroica’ un golpe matrero a su difícil ganada buena imagen.
De nuevo el tema es el narcotráfico con mezcla de balas, tetas y dólares. De nuevo se tergiversa la realidad o se utilizan lunares para desacreditar el más importante patrimonio histórico-arquitectónico de Colombia y el ícono turístico por excelencia de nuestro país.
Las millonadas invertidas en mostrar los aspectos positivos de Cartagena —porque tiene aspectos miserables de pobreza, prostitución y corrupción— se irán al tarro de la basura sin que hasta el momento se conozca una posición más enhiesta del otrora Ministerio de Turismo, de la Alcaldía de la ciudad y del propio Congreso, hoy ocupado en otros menesteres.
El embajador Pretelt —que es de allá— en uso de su bien ganada diplomacia tuvo un tímido posicionamiento no sé si acolitado por el Ministerio de Relaciones Exteriores. Lo cierto es que la golondrina de Sabas no le moverá la aguja a quienes dicen tener todo adelantado para su peliculón titulado Cartagena.
Ni tanto horror ni tanta indignidad. Hay que levantarse contra este atentado al pundonor del corralito de piedra. Hay que de nuevo sitiar a Cartagena para protegerla de los mercachifes del celuloide. Hay que impedir que un puñado de dólares irrespeten y pordebajeen desde el título hasta el “the end”, a uno de los rincones más bellos y emblemáticos de nuestro mar Caribe.
Ignoro si para este rodaje se requieren permisos de la Alcaldía e incluso del Concejo. Debería ser así. Y creo además que las instituciones cívicas, que no deben faltar en Cartagena, deben oponerse de manera enfática e inflexible a semejante atentado que perpetrarían actorcitos de tercera apalancados por cualquier galán o galana de esas que se fabrican ahora como palomitas de maíz.
No a la producción del Cartagenicidio fílmico que desacredita aún más a Colombia y espantará al esquivo turismo que ha sido traído con espejo y que por el contrario sólo servirá para amoralizar y desmoralizar más un lugar tan caro a los afectos de todos los colombianos. No a esa Cartagena, ¡carajo!
