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Es el pandebono, oriundo de las cercanías de Dagua, en el Valle del Cauca, y que el año pasado fue escogido como uno de los 10 mejores panes del planeta. Este año la guía gastronómica internacional TasteAtlas le concedió el primer puesto.
“Esto es cuestión de pandebono”, dice una de las canciones del maestro Jairo Varela, el chocoano fundador del ya legendario Grupo Niche, cuyo estribillo es un himno en esta región del país, donde se repite por doquier.
Como el éxito suele ser hijo de muchos padres, se dice que el nombre lo dio un italiano que lo ofrecía por las polvorientas calles de algún pueblo vallecaucano al grito de: “Pane del buono” (pan del bueno), lo cual es falso.
El notario e historiador dagüeño Alberto Montoya, emparentado con los antiguos propietarios de la Hacienda El Bono, asegura, documentos en mano, que el primer pandebono se produjo allí en un viejo horno de barro con la fórmula platanizada de una descendiente de sirios a quien le sonó la flauta. Tuvo tal éxito que se comenzó a ofrecer a los empleados del incipiente ferrocarril en construcción junto con la vía a Buenaventura, que se demoraron una eternidad.
Como dato curioso, anota Montoya que en la novela María, de Jorge Isaacs, se menciona el pandebono, lo cual hace los años del dulce.
Lo cierto es que semejante reconocimiento va a generar una superproducción pandebonera que se vestirá de etiqueta para los más exigentes y exquisitos banquetes, pero sin perder su esencia, que es muy simple.
Un amasijo de almidón de yuca, fécula de maíz, queso y huevo. Lo demás son secretos de las cocinas ancestrales cuyas recetas originales casi nadie las conoce.
