Escucha este artículo
Audio generado con IA de Google
0:00
/
0:00
Hasta hace poco el reinado de la siembra de coca lo tenía Tumaco, el segundo puerto sobre el Pacífico, habida cuenta de la ausencia estatal y su vecindad con el mar del siglo XXI. Por esos lares se siembra, cosecha, procesa y saca la cocaína, que es enviada en lanchas rápidas y hasta en chalupas a gigantescos barcos con destino a otros países de América, África, Europa, Medio Oriente y hasta la Conchinchina y la mismísima porra.
Sin embargo, esa corona le duró poco, pese a que es el sitio perfecto para perpetrar este delito. ¿Y saben quién se quedó con el cetro? Pues ni más ni menos que un lugar que no existía en el mapa, perteneciente a la zona rural del municipio de Argelia (Cauca), según lo ha revelado la Oficina de las Naciones Unidas contra la Droga y el Delito (UNODC).
Considerado uno de los enclaves de la droga, El Plateado alberga casi 10.000 cultivos ilícitos y allí se han venido desarrollando cruentos y crueles combates entre el Ejército, el Eln, los paramilitares y las columnas armadas Carlos Patiño y Dagoberto Ramos, produciendo además el desplazamiento de más de 250 campesinos habitantes de esa zona.
Lo más curioso es que estos cultivos llevan más de 30 años, atrayendo buscadores de alternativas provenientes de Putumayo, Caquetá, Nariño, Huila, Valle del Cauca y Antioquia. Llama la atención que nunca hasta ahora las autoridades y la inteligencia militar se hubiesen percatado de este fenómeno migratorio.
Lo más grave es que, mientras todo esto sucede, el departamento del Cauca pierde más y más terreno y se debate entre el conflicto armado, la rebelión indígena y el negocio del narcotráfico, involucrándose a la población civil que paga los platos rotos y está entre la espada y la pared.
La solución no se ve por ningún lado y solo hay sangre , desolación y muerte. Qué impotencia y qué tristeza...
