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El que peca y reza, no empata

Mario Fernando Prado

18 de noviembre de 2010 - 09:59 p. m.

EL TRISTEMENTE CÉLEBRE EX CApellán de la tradicional capilla de La Merced de Cali, presbítero Rodrigo Carvajal, les pidió perdón a los altos jerarcas de la Iglesia...

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EL TRISTEMENTE CÉLEBRE EX CApellán de la tradicional capilla de La Merced de Cali, presbítero Rodrigo Carvajal, les pidió perdón a los altos jerarcas de la Iglesia, luego de ser retirado del cargo por las denuncias de poligamia que le hiciera su ex amante Noelia Quintero, noticia que le dio la vuelta al país.

En carta abierta, el cura casamentero de las parejas más granadas de Cali dice que “reconociendo mi pecado al haber incumplido en un momento de debilidad (el subrayado es mío) a mi compromiso celibatario invocando el nombre de Dios Padre misericordioso, pido de la manera más contrita a todos ustedes los anteriormente nombrados (arzobispo, obispos, sacerdotes, etc.) perdón por haber causado esta pena…”, etc., etc.

La misiva en cuestión es de un cinismo de marca mayor. Dicha nota tiene fecha de septiembre 8 de 2010. Pero sucede que con fecha 30 de septiembre de este mismo año, es decir, 22 días después, el mismo Carvajal, mediante un poder otorgado a la fundación Delta Uno (?), pretende que se haga una conciliación con su ex amante, el ex esposo de ésta y las dos hijas de ellos por valor de 15 millones de pesos.

¿Qué cobra él de un momento de debilidad? Refacciones de un apartamento, comedor, televisor a color, cocina, vestidos, servicios, alimentos, una cirugía estética de busto practicada a la hija de su ex amante y préstamos en efectivo, lo cual tuvo un costo de $22’933.788, suma que el cura rebaja a los susodichos 15 millones.

Y hay más comunicaciones a la ex amante del cura y se le previene de una acción judicial. ¿Entonces qué? Por un lado pide perdón y por otro cobra lo que le dio a Noelia en un “momento de debilidad”, momento que duró más de tres años hasta que ella descubrió que su amor tenía otra relación de más de 20 años. O sea que el tal “momento” le duró 7.300 días . ¿Qué tal el ratico?

A pesar de ser este un hecho parroquial, creo que la cúpula eclesiástica de Colombia debe conocer de esta farisaica actitud no sólo de este pecador “momentáneo”, sino de otros curas de Cali acusados de pederastia y otros delitos menores que parecen encubiertos de manera sospechosa y para nada beneficiosa para nuestra sacrosanta Iglesia. ¿Por qué, mientras todo esto sucede, la Arquidiócesis de Cali sigue guardando cómplice silencio?

 

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