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No se equivocó el maestro Jairo Varela cuando a una de sus composiciones más famosas, Cali pachanguero, le introdujo esta frase que pocas personas atinaron a descifrarla, pero que se volvió un estribillo cuando de explicar lo inexplicable en Cali se trata.
Y por estos días ha cobrado mayor renombre, porque la Guía Turística Taste Atlas, en la que evaluaron ocho preparaciones como jamones, salamis, quesos, aperitivos, banks, pasteles, licores y panes, entre estos últimos colocó al pandebono como uno de los mejores panes del mundo, codeándose con el pampushka ucraniano, el rotti canai malasio y el butter garlic Naan de la India, en un honroso cuarto lugar.
Para los pandeboneros y pandebonólogos vallunos es la mejor noticia para empezar el año, y para Cali en especial es el complemento de la Red Delice Network de la cual es parte la Sucursal del Cielo y que agrupa a 31 ciudades en tres continentes en la que vincula la alimentación y la gastronomía con el desarrollo, la promoción y el bienestar.
El pandebono nació de las manos maravillosas de misia Genoveva Reza de Montoya en la hacienda El Bono, ubicada muy cerca del municipio de Dagua, a quien se le ocurrió que para darle más sabor a la masa del pan común y corriente debía agregarle almidón de yuca, maíz y queso resultando además un alimento con propiedades nutritivas.
Esa fórmula fue continuada por sus descendientes en Tardes Caleñas, restaurantes de obligada visita por el turismo y en cientos de panaderías que se pelean el producir el mejor de los pandebonos y que ha sido objeto de concursos entre los boquisabrosos degustadores que tienen hasta un Rey de cuya panza mejor no hablar.
El hecho es que el humilde y popular pandebono que acompaña desayunos, medias nueves y entredías se codea pues con los cuatro mejores panes de este mundo y está de moda en Cali, pues como dice el -repito- estribillo de marras: “Esto es cuestión de pandebono”.
