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Mario Fernando Prado
29 de mayo de 2026 - 05:05 a. m.
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Hace más de medio siglo la publicidad política comenzaba a impregnar los medios de comunicación y la opinión pública.

Fueron famosos los titulares de la gran prensa, que a 12 columnas eran capaces de mover al país. Épocas florecientes en que también comenzó a moverse el comercio y la industria con grandes campañas que se infiltraron en el corazón de los colombianos. Se pusieron de moda los esloganes y las grandes cadenas de almacenes. Aparecieron las viviendas a un bajo costo, los renoles cuatro y el viaje primero y pague después, y colinchados con ellos los mensajes subliminales que daban sus primeros pinitos.

Fue así como publicitariamente hablando las agencias tomaron partido en favor de candidaturas respaldadas siempre por las chequeras de los dueños del poder.

En la por entonces parroquial ciudad de Cali se fue creando un movimiento con los festivales de arte y demás expresiones producto del naciente nadaísmo y en una casona morada del norte un publicista excepcional e irrepetible comenzó a conquistar las cuentas más grandes de nuestro país. Allí llegó un muchachón palmirano que quería ser fotógrafo, y ahí se pasaba días enteros a la espera de una oportunidad.

Se trataba de Carlos Duque Arbeláez, a quien le comenzó a sonar la flauta hasta que dio un golpe que transformaría la historia de la publicidad política en Colombia: el famoso afiche de Galán que marcó un hito y creó una escuela. Vinieron después otros aciertos indiscutibles nacionales e internacionales, y creo que tuvo que ver con la mano firme, corazón grande.

Su fama en congresos y universidades comenzó a volar de boca en boca como la propaganda de Pielroja.

Vinieron nuevos vientos, muchos cambios, y este No Va Más de la publicidad comenzó a ocupar un nicho trascendental en las comunicaciones de nuestro país.

Han pasado muchos años y últimamente no volvimos a saber de él. Entiendo que anda muy metido en sus cosas disfrutando de las mieles de una muy bien ganada fama y que milita muy discretamente en las toldas del Pacto Histórico.

Extrañamos a Carlos Duque y esperamos que tenga éxito con su candidato.

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MarioFdo., el periplo y postrer mal gusto de C.Duque de seguidor del petrismo, no es más q’ la parábola de aquel q’ habiendo nacido siendo nada y la vida le dio breve respiro siempre termina por sucumbir a los rigores de su destino. Hay un proverbio q’ bien los define: “Quien nunca ha sido cosa y cosa llega a ser, quiere ser tan grande cosa q’ no hay cosa como él” . pero por más q’ se esmere, inevitable/, al final del día no dejará de ser cosa. Atenas
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