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Hablando mal de Cali

Mario Fernando Prado

17 de abril de 2026 - 12:04 a. m.

Se ha puesto de moda que grupos de caleños residentes fuera de la ciudad tengan como tema recurrente en cada reunión caleñística que hacen cómo está de jodida su ciudad, refiriéndose, cómo no, a su Cali del alma, por la cual jamás han hecho un carajo.

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Y como el mal ejemplo cunde, esa fea costumbre se ha trasladado a la mismísima Cali, donde ya es un deporte rajar de la Capital de la Alegría así no se haya nacido en ella.

La comparan con otras capitales del país, concretamente Bogotá, Medellín y Barranquilla, y sin el menor previo análisis y conocimiento se despachan sobre todo contra la inseguridad que estamos padeciendo, expresando que el alcalde no sirve para nada y que, por ejemplo, se la pasa viajando.

De allí pasan al tema de la movilidad y los trancones y la siguen con la carencia de obras emblemáticas y atrasos en la realización de proyectos de progreso y desarrollo. Pero eso sí, mientras beben guaro, escuchan a los Niches y se echan sus bailaditas, cuando ya están prendidos gritan al unísono: “Viva Cali, Chipichape y Yumbo, jueputas”, y expresan no obstante que “aquí sí se pasa muy bueno, carajo”.

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Entonces vamos por partes: lo primero es que la ropa sucia se debería lavar en casa, como por ejemplo lo hacen los paisas. Lo segundo es que es preciso estar al menos medio informados y no repetir como cotorras experiencias que han vivido los demás.

El problema de inseguridad es muy grave, explicable mas no justificable por la alta inmigración procedente de la Costa Pacífica y del sur del departamento. Hay que tener en cuenta los ingentes esfuerzos de la autoridad que, digámoslo de una vez, son insuficientes. Sin embargo, hay un inmenso presupuesto para seguridad en el presente año que no tiene antecedente alguno en comparación con décadas anteriores.

El alcalde sí viaja mucho y gracias a ello ha conseguido inversiones para montar nuevas empresas y auxilios monetarios para combatir los males que nos afligen.

La movilidad y los trancones son de todas las grandes ciudades de Colombia, y Cali no podía ser la excepción. Por ello el reparcheo de más de una tercera parte de las calles que están vueltas chicuca y nuevas obras en las que se trabaja con prisa y sin pausa, teniendo en cuenta que seguimos siendo la capital de la salsa, lo que genera un importante turismo, al igual que festivales como el Petronio Álvarez y otros eventos que mantienen a “full” hoteles y restaurantes. Cali no deja de ser una capital importante en el deporte en el mundo y es referente de certámenes de gran repercusión.

A estos amigos que hablan mal de su ciudad les recomiendo que hablen bien de Cali, porque la caridad entra por casa.

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