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La desventura de Buenaventura

Mario Fernando Prado

27 de abril de 2023 - 09:05 p. m.

Vuelven y juegan los bloqueos en la carretera al llamado primer puerto de Colombia sobre el Pacífico. Se trata del quinto bloqueo este año. Las pérdidas diarias oscilan entre $5.000 millones y $10.000 millones.

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Todos los días circulan por esta vía 6.000 vehículos que transportan 50.000 toneladas de carga y personas en plan de trabajo y hasta turismo. Como se sabe, no hay una vía alterna. El tren, que sería una opción ideal, duerme el sueño de los justos y cada día que pasa lo que queda en la carrilera se lo roban y se invade el corredor férreo. El aeropuerto presta un flaco, pero costoso servicio. Hay, pues, un aislamiento casi total.

En esta oportunidad las comunidades vecinas al km 62 en la zona de Loboguerrero, cuyos habitantes son afros, indígenas y campesinos, reclaman por el incumplimiento del Gobierno en lo que respecta a obras de inversión social, acueducto, seguridad y mejoras en las viviendas damnificadas por la ola invernal.

Si a lo anterior le sumamos las protestas por los enfrentamientos de los grupos armados que delinquen en los alrededores y hasta en el casco urbano de la isla de Cascajal —que completa miles de desplazados—, he ahí la tormenta perfecta que no augura una pronta solución.

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La Gobernación del Valle, la Alcaldía de Buenaventura, los gremios de la producción, la Iglesia y las entidades cívicas están luchando para que haya un diálogo sincero y el Gobierno cumpla con lo que promete. Si bien esta omisión no justifica esas actuaciones, no deja de ser una falta de seriedad y una burla con los compromisos adquiridos.

Buenaventura está a reventar. Si esto no se soluciona en los próximos días, no habrá dónde almacenar la carga, produciéndose un colapso de magnitudes inimaginables, amén de las milmillonarias pérdidas y la debacle en todos los niveles socioeconómicos.

Ciertamente, nuestro bello puerto del mar se merece una mejor suerte y no esta desventura.

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