La gobernadora del Valle le madrugó al Año Nuevo exigiéndole al Gobierno central que cumpla con sus obligaciones respecto a la seguridad del departamento y que deje la mamadera de gallo para afrontar el creciente problema de la falta de recursos que están haciendo inviable esta región.
Y no es enviando pelotones o “soldaditos”, como suelen decir de manera despectiva en los corredores del Palacio de Nariño. No señores. Se necesitan recursos tecnológicos, en lo cual la guerrilla es PhD en comparación con las herramientas antediluvianas de nuestra fuerza pública, que hace lo que puede trabajando con las uñas.
Es que no es posible que no haya equipos anti drones para contrarrestar las acciones destructivas que, como sucedió en día pasado, acabaron con un pueblo entero. La reacción del presidente fue sacar a patadas a los “soldaditos”, que resistieron heroicamente los ataques. Con las últimas tecnologías, les dieron sopa y seco a estos verdaderos héroes quienes arriesgaron sus vidas en defensa de la patria. Ah, y además echaron a sus superiores por incapaces e ineptos. Valiente bellaquería.
La seguridad del suroccidente del país está colapsada y con los escasos recursos por ejemplo de la tasa de seguridad –que a Dios gracias funciona– algo se ha podido hacer, pero no es suficiente. Mientras que la narco guerrilla avanza, los “soldaditos” retroceden y, si no, los matan.
Se necesitan acciones conjuntas, planes coordinados, planeación, asesorías internacionales, pero al comandante de la nave poco o nada le importa. Deja esta enorme responsabilidad en manos de funcionarios de quinta que, fuera de oír –porque no escuchan, y para qué– no sirven ni para llevar el recado.
Si no existe un compromiso serio y articulado, unos recursos prometidos desde hace más de dos años y un seguimiento estricto, la situación del departamento más importante del país y –lógico– su vecino, el ya casi perdido departamento del Cauca, serán tierra del olvido.