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20 Aug 2021 - 5:30 a. m.

La Mulaló-Loboguerrero: ¿por fin?

Sirirí

Tras ocho años de lucha, ires y venires, antesalas a parlamentarios, ministros, dos presidentes y la frondosa burocracia con su inacabable papeleo, por fin se logró que la Autoridad Nacional de Licencias Ambientales (ANLA) otorgara la autorización para poder iniciar la construcción de la vía Mulaló-Loboguerrero.

Se trata de una carretera de no más de 32 km que se estaba pidiendo a gritos para acortar la lejura que padecen quienes viajan entre Buenaventura y Cali. En efecto esta vía, harto compleja, acortará en una hora el trayecto, disminuirá notoriamente los costos de transporte y significará un ahorro importante en combustible y desgaste de los vehículos por no tener que subir y bajar pesadas pendientes, como sucede actualmente.

Aquí hay que reconocer que el presidente Duque cumplió su promesa y, como se dice, se la jugó toda por el Valle del Cauca, como también lo hizo con el tramo que falta de la doble calzada al bello puerto del mar que también se logró desenterrar.

Claro que aún faltan más y más trabas, incluyendo la paradójica oposición de algunos habitantes de los municipios que serán beneficiados con esta obra, como son La Cumbre y Pavas, y demás contratiempos que trae consigo una obra de este calado.

Se prevé que la construcción demorará unos cinco años, habida cuenta de que tendrá, además de 17 km de calzada sencilla y 4 km de doble calzada, cinco túneles bidireccionales de más de 11 km.

Por otra parte, la generación de empleo y el impulso para esta región, haciendo más productiva la tierra y abriendo nuevos frentes agrícolas y ganaderos, impulsarán el turismo y la gastronomía, y redundarán también en beneficios para la ciudad-puerto, que harto necesita de estímulos como este, de cuya conveniencia se viene hablando hace más de 20 años.

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