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Sirirí

La segunda divina Providencia

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Mario Fernando Prado
20 de noviembre de 2020 - 03:00 a. m.
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Eso de pasar de paraíso a infierno en pocas horas es una de las duras lecciones que nos da la naturaleza, que esta vez se ensañó contra San Andrés y Providencia, dos islas distintas unidas bajo un mismo nombre.

Mientras que a San Andrés nos la tiramos los colombianos exportándole todo lo ruin de nuestra idiosincrasia, que corrompió a unos isleños inocentes, les mostró el demonio y cayeron en la tentación, Providencia ha logrado mantener su virginidad, pese a las provocaciones de los pecados capitales del turismo irresponsable y depredador.

Desafortunadamente y con el mismo rasero, Satanás castigó con un látigo mayor a la isla que más se había preocupado por estar lejos del mundanal ruido, haciendo trizas el 98 % de su ya de por sí famélica y endeble infraestructura.

Ahora, con la intervención de todo el Gobierno, los colombianos tendremos la oportunidad de medirle el aceite al presidente Duque, quien se comprometió a que en 100 días estarán reconstruidas dicha infraestructura y buena parte de las viviendas, que están en el suelo junto con los postes de la luz y los árboles, encima de las carreteras despedazadas y las pocas alcantarillas, entre muchísimas otras cosas...

Es decir que el próximo 25 de febrero del 2021 sabremos si Duque estaba echando cháchara o de verdad hizo y cumplió lo que prometió.

Lógicamente, las nuevas obras y viviendas no se podrán volver a hacer con solo madera. Harán falta el hierro y el concreto, que no solo encarecen los costos sino que suponen una nueva arquitectura donde no podrá de ninguna manera excluirse la pintoresca y bellísima madera que, pintada con colores rechinantes, le dio carácter universal a la que de nuevo, sin duda, será la segunda divina Providencia.

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Libardo(10892)21 de noviembre de 2020 - 01:56 a. m.
Lo de paraíso amerita un examen. Que sea destino turístico, que tenga hoteles y restaurantes y el mar colorido y atardeceres bellísimos y multicolores, no significa que sus raizales habiten un Edén. Olvido, abandono, extrañamiento de las autoridades continentales, mínima inversión en beneficio de las comunidades, etc. Las catástrofes solamente le quitan la camisa colorida a las carencias.
John(30701)20 de noviembre de 2020 - 11:23 p. m.
La reconstrucción del eje cafetero después del terremoto de 1999, trajo consigo la destrucción de la arquitectura antioqueña. Entregaron unas casas horrorosas, ojalá en este caso se respete la arquitectura isleña
oscar(08177)20 de noviembre de 2020 - 08:08 p. m.
No hay que creer en pajaritos preñados, en 100 días a lo sumo estarán listos los servicios de energía , comunicaciones, se habrán recogidos los escombros y el hospital a medio terminar. De ahí en adelante comienza la reconstrucción, no olvidemos a Mocoa, fue destruida por una avalancha en abril del 2017 y las obras de reconstrucción están en un 70% finalizadas y ya pasaron tres calendarios
Julio(2346)20 de noviembre de 2020 - 04:54 p. m.
Cuando el huracán Iota se dirigía hacia la destrozada Colombia de Duque cambió de rumbo, creyendo que ya había pasado por aquí. Parece que Duque está compitiendo con los huracanes y el Covid a cuál causa más estragos y escombros, porque tan catastróficos son el glifosato y la deforestación como los huracanes.
Julio(2346)20 de noviembre de 2020 - 04:52 p. m.
Los isleños no deben preocuparse, pues pronto llegará el Chapulín colorado Duque a "salvarlos" con bombones, como "salvó" de la miseria a los chocoanos. Hijo de tigre sale pintado......
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