Publicidad

Sirirí

Las motos, ¿otro cartel?

Sigue a El Espectador en Discover: los temas que te gustan, directo y al instante.
Mario Fernando Prado
08 de abril de 2022 - 05:30 a. m.
Resume e infórmame rápido

Escucha este artículo

Audio generado con IA de Google

0:00

/

0:00

La motorización colombiana ha llegado a un extremo tal, que ya hay más motocicletas que automóviles rodando por nuestras calles urbanas y carreteras nacionales. Era de esperarse, porque este medio de transporte es práctico, confiable y económico.

El bajo costo del combustible y el mantenimiento de las motos, el poder meterse por todas partes y el hecho de que las entregan con la cédula han ocasionado que el transporte masivo cada vez tenga menos pasajeros. Una motico, por más pequeña que sea, lleva a dos adultos, resultando más barata y rápida que un bus atestado de gente que pasa cuando se le da la gana.

Indiscutiblemente, las motos son ideales como medio de transporte, lo que las ha popularizado a tal punto que se venden como pan caliente sin ningún control y menos una capacitación que debería ser obligatoria no solo para conducirlas, sino para que se inculque el respeto por las señales de tráfico y las normas mínimas de convivencia.

Además, se les está dando un uso indebido, desde los famosos piques hasta robos callejeros, con un horripilante saldo de muertos por un mísero celular. El control de las motos se les salió de las manos a las autoridades, pues vienen a realizar ahora y a la carrera las campañas que debieron hacer hace años.

Así las cosas, muchos moteros son hoy los reyes de las vías, se han vuelto intocables y por eso hacen lo que les da la santa gana. Desafiantes y agresivos, son un movimiento peligroso capaz de paralizar el tráfico y anarquizar las vías.

El problema es que pagan justos por pecadores, como está padeciendo Bogotá y como nos viene sucediendo en la provincia, sin solución alguna fuera de unas mesas de concertación que ya sabemos para qué sirven.

Con mucho más músculo que los taxistas y los camioneros, los moteros están imponiendo su ley, lo que puede llevar a que se conviertan en un nuevo cartel capaz de paralizar ciudades enteras.

¿Quién le pone el cascabel al gato?

Conoce más

 

william(51538)09 de abril de 2022 - 12:25 p. m.
Digan lo que digan los moteros que han comentado la columna solo hay algo cierto: esa cáfila se salió de control hace rato. Son una PLAGA que no respeta nada porque no hay quien los haga respetar. Por eso los ve uno todos los días, en cualquier lugar de esta atribulada urbe, acostaditos sobre el pavimento rodeados por unos tipos inmaculadamente vestidos de blanco.
Carlos(33105)09 de abril de 2022 - 09:17 a. m.
Muchas cosas me molestan de este paísito de mier......y dos de ellas son la cantidad de puta.s motos y los puto.s. taxis,un desastre
Jose(lati1)08 de abril de 2022 - 10:36 p. m.
Si; ya hacen parte del desorden de este sufrido país. La mayoría no cumplen las reglas de movilidad, no pagan impuestos. También a ayudado lo costoso y el mal servicio de los transportes masivos. Como el estado desde un principio no puso el orden, a los gobiernos de turno les quedará difícil implementarlo.
Didier(12213)08 de abril de 2022 - 10:27 p. m.
Aclaro, no tengo moto, pero todo el desorden es por culpa de una autoridad laxa, por un transporte público que no responde a las necesidades, por el desempleo, la persona sobrevive con domicilios, un panorama de ciclos. Obvio que la cultura del respeto en las vías Se ha perdido, entonces es un problema de todos, no solo de ellos, no sea simplista en el análisis. Artículo fatuo.
Alvaro(sa3gs)08 de abril de 2022 - 10:17 p. m.
Los políticos tienen acabada a Colombia , nadie respeta nada ,ellos mismo dan el ejemplo de robar e incumplimiento
El Espectador usa cookies necesarias para el funcionamiento del sitio. Al hacer clic en "Aceptar" autoriza el uso de cookies no esenciales de medición y publicidad. Ver políticas de cookies y de datos.