En muchas universidades se volvió costumbre la presencia, año tras año, de unos supuestos estudiantes que nunca terminan sus carreras y, sin embargo, ahí se quedan, sin que nadie les diga nada.
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Este fenómeno se da en las universidades públicas, que cada semestre los admiten hasta para que cursen una sola materia y así prolongan y prolongan su estadía, les permiten deambular por las cafeterías, bibliotecas y en una que otra aula en calidad de asistentes sin estar ni siquiera matriculados.
Así es como obtienen decenas de prebendas que van desde subsidios de transporte hasta los tres golpes alimentarios cuando no “al gratín”, a precios irrisorios así, repito, no estén matriculados, aunque sí carnetizados.
Es fácil deducir que casi todos son activistas políticos que pregonan sus teorías revolucionarias y suelen encapucharse, expertos en agitaciones contra el sistema en cocteles molotov, lanzamiento de piedras y quién sabe qué otras cosas más.
Y lo curioso es que las directivas de estas universidades que los albergan los requeteconocen y no les prohíben el ingreso ni los expulsan por temor al qué dirán.
Jorge Londoño y Carlos Betancourt, ediles de Cali y Teusaquillo, respectivamente, jóvenes estudiantes pertenecientes al Centro Democrático, realizaron una investigación que reveló cuántos estudiantes llevan más de 20 semestres “matriculados” en algunas universidades públicas del país. Estas son las cifras: Universidad del Magdalena, 176 estudiantes; Universidad Tecnológica de Pereira, 155; Universidad de Córdoba, 83; Universidad del Valle, 77.
¡Y lo peor es que les quitan los cupos a estudiantes verdaderos!