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Falleció en día pasado la primera gestora cultural de la ciudad de Cali, profesora, coreógrafa, periodista y quien dedicó su vida al arte y a la promoción de la cultura.
Nacida en Cali en año 1934, se movió alrededor de escenarios como el folclor y la danza moderna y se convirtió en la fundadora del Ballet de Bellas Artes de Cali, con la presencia de quien fuera su maestro el coreógrafo italiano Giovanni Brinati.
Doña Luz “Estrella” –bautizada por mí en mis años mozos– fue también directora del Teatro Municipal de Cali y posteriormente ocupó la dirección del Teatro Jorge Eliecer Gaitán en Bogotá hasta ser nombrada directora de la joya de la corona de los Teatros de Colombia: el Colón de Bogotá. De este se considera su salvadora: finalizando el año 1999, y cuando se preparaba un concierto con los pianistas Teresita Gómez y Frank Fernández, se desató un incendio en la llamada Sala Mallarino, el cual fue sofocado de inmediato gracias a que se contrataron previamente las pólizas de rigor y se prohibiera el uso de la cera que es tremendamente inflamable.
Además de ceramista, lectora incansable, su pasión era todo lo tuviera que ver con cultura, pero eso sí, cálida, buena para la conversa dotada de un gran humor heredado de sus mayores.
Su gran legado fue su hijo, el dramaturgo y escritor Sandro Romero Rey. Aquí en su natal Cali, a quien fue esposa del maestro Daniel Romero Lozano se le debe un reconocimiento. Hasta los 92 años “dio lora” en sus actividades multifacéticas porque, recordemos, fue la impulsora de la Feria de Cali, a quien le debe su posicionamiento a nivel nacional e internacional.
Por ello, y aprovechando la próxima remodelación del Teatro Municipal Enrique Buenaventura, qué bueno sería que se perpetuara su memoria con un emblema cultural que siempre nos la recuerde.
