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Navidad sin guachafita

Mario Fernando Prado

03 de diciembre de 2020 - 10:00 p. m.

Las extremas medidas que ha tomado el Gobierno a escala nacional para evitar la propagación del coronavirus tienen con los pelos de punta a cientos de miles de compatriotas que se niegan a aceptar que hay mayor contagio cuando hay aglomeración de gente.

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Lo anterior significa que por fin tendremos una Navidad tranquila, porque estas fechas, que deberían ser de recogimiento, sosiego y gratas reuniones de familia, se convirtieron en un jolgorio etílico donde todo es permitido y hasta bien visto.

La celebración de “la llegada del Niño” —precedida por la Novena de Aguinaldos y el siempre bien recordado pesebre, tradición que todavía se mantiene, aunque ya le colocan hasta tienda D1 y cada vez es más desplazado por los arbolitos de fantasía con luces de neón y toda suerte de loberías— se volvió un foforro interminable.

Si a lo anterior le sumamos la quema de pólvora y añoviejos repletos de triquitraques, las verbenas populares, el bailoteo y las repichingas, he ahí la tormenta perfecta para que el rebrote aumente y paguen justos por pecadores, máxime cuando las UCI están en más del 60 % de ocupación.

Así que no hay marcha atrás. Las autoridades tienen la misión de evitar que se produzcan reuniones de más de 50 personas, en algunas ciudades, y detener a los promotores y asistentes de tales carnavalitos. Démonos por bien servidos, porque en algunas regiones de Europa el confinamiento es total y no se podrá salir de la casa.

Por otra parte, qué bueno que se acabe la guachafita navideña pues, si bien genera empleos, el balance social es desastroso, las riñas y los muertos aumentan considerablemente, y se hipotecan hasta las lavadoras para poder tener con qué beber. Además, crecen la violencia intrafamiliar, los abusos sexuales y el atropello contra las mujeres.

El palo no está para cucharas y lo que se viene el año entrante no es como para quemar voladores. La situación económica, como nunca antes, se pondrá muy difícil y crecerá el desempleo más que en marzo pasado.

La recomendación es Navidad en familia, apretarse el cinturón y bailar en la sala de la casa.

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