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Ni la una ni la otra

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Mario Fernando Prado
10 de octubre de 2008 - 02:37 a. m.
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HASTA CUÁNDO NOS DESGASTAMOS en luchas estériles. Perdemos tiempo y botamos corriente. Le metemos plata.

Conseguimos voluntarios. Hacemos alharaca. Mojamos prensa. Apostamos y prometemos. Y al final, salimos con un chorro de babas.

Eso les está pasando a los ingenuos que pretenden, con muy buenas intenciones —para qué— y con base en miles de firmas que se presente, debata y sancione una ley para que exista en nuestro país de leyes la cadena perpetua para los violadores.

Qué pena aguarles la fiesta a estos entusiastas e ilusos compatriotas. ¡Si sólo fueran las firmas! Ello tan sólo es el comienzo y un pequeño eslabón de un tortuoso e interminable vía crucis jurídico que difícilmente llegará a feliz término.

Y ni hablar de la tan pedida y a ratos tan necesaria pena de muerte. Menos que pasará por los cernidores jurídicos y legislativos así hubiese las firmas que se requieran y la voluntad del Ejecutivo y del Parlamento.

Es decir, ni cadena perpetua ni menos pena de muerte para “naides” en Colombia. Nuestro galimatías jurídico y el Santanderismo que tantos males nos siguen haciendo son mulas muertas atravesadas en las oportunidades. Sin embargo, sí hay solución alterna: que se hagan cumplir verdaderamente las condenas. Que se acabe la manipulación y la vagabundería de las rebajas de penas. Que se le ponga punto final a esa burla a los códigos y a los jueces.

¿Para qué se desgasta nuestro aparato judicial y nuestros fiscales haciendo cumplir los códigos, si al final lo que sentencian se torna letra muerta y las rebajas permiten libertades vergonzosas?

Casos hay muchos: el sentenciado y condenado a 30 años sale a los 8 por portarse bien, por enseñar literatura, por lavar inodoros, porque viene el Papa, porque se fue el Papa, por el día de Las Mercedes, por el mal de San Vito, en fin por lo que quieran.

Que se cumpla el martillazo de quienes imparten justicia. Que 60 años sean 60 años y que 30 años sean 30.

No lo dice acaso el tango “que 20 años no es nada”  y se pasan rapidito.

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