Escucha este artículo
Audio generado con IA de Google
0:00
/
0:00
Todo parece indicar que, por nuestra culpa, vamos para un racionamiento irracional ante lo cual poco o nada podemos hacer. Ya es demasiado tarde y la poca cultura frente al manejo y al uso del agua nos va a llevar indefectiblemente al tan anunciado apagón.
Por una parte, miles de personas no saben al fin de dónde y para dónde vamos en esta materia. Todavía, en algunos lugares de nuestra variable geografía, hay inundaciones que las llevan a pensar que, como el agua sigue haciendo de las suyas, se trata simplemente de otra de las tantas tragedias anunciadas y no siempre cumplidas. Además, creen que lo que transmiten los noticieros son imágenes de apoyo y no la verdad monda y lironda: eso es pura politiquería, la realidad es otra. De ahí se prenden para desconocer un problema bien complejo, que no tiene solución distinta a un racionamiento implacable y que puede llegar a extremos insospechados. Si no se toman cartas en el asunto, estaremos parodiando el cuento de Rafael Pombo “dejémoslo para mañana”. Sin embargo, el cambio de gobierno está contribuyendo a que otra parte de la población crea en las advertencias de los expertos y la seriedad con que anuncian que estamos ad portas de una verdadera época de racionamiento.
Tiene entonces que haber una política sana y unificada para el manejo de esta emergencia climática, que permita no solo expedir normas y decretos acordes a la realidad del problema, si no también para evitar la anarquía informativa como lo que está sucediendo en pequeños municipios, sobre todo de los departamentos del Tolima y del Chocó con los incendios y el terremoto.
