Claro que estamos de acuerdo con el aumento del salario mínimo que decretó el gobierno de Gustavo Petro, porque se requiere continuar cerrando más la brecha que presenta la distribución del ingreso nacional y que ubica al país en un puesto denigrante. Los reclamos empresariales, que también se presentaron en 2024, cuando el Gobierno aplicó un 12,07 % de reajuste, se repiten ahora con las mismas previsiones y prevenciones, en una expresión de mentalidad demasiado defensiva que se resiste al mejoramiento de las condiciones del trabajador, para que atienda con más holgura sus necesidades personales y familiares, ampliando el mercado...
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