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La salud mental, hay que luchar contra el odio

Mario Méndez

29 de mayo de 2026 - 12:04 a. m.

El odio es un sentimiento enquistado en la cultura, sobre todo en la cultura política, y todos debemos luchar contra él para bien de Colombia y del mundo, y también para la salud psicológica de quienes quizá disfrutan malsanamente de sentir cosas negativas contra el “otro”. Confesamos al respecto que, cuando descubrimos el odio en gente cercana o, peor, en conocidos que se desbordan, nos causa pesar, y nos causa pesar porque tiene sus raíces en el impacto precoz que nos dejaron algunos hechos de la historia, como el magnicidio del hombre más importante de la India, Mohandas Karamchand Gandhi, conocido como Mahatma (“Alma Grande”) Gandhi, en 1948. Por entonces apenas despuntábamos en la comprensión de las cosas.

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Para entender el contexto, recordemos que Gandhi encabezó un movimiento de no violencia y de resistencia pacífica, dentro del marco de la independencia india. Se sabe que, luego de la agresión que acabaría con él, Mahatma perdonó a su victimario, Nathuram Godse, contradictor político suyo. Este acto muestra la incapacidad de Gandhi para odiar (“El odio nunca termina con odio; solo termina con amor”, dice). Tal evento se constituye en una especie de bautismo de nuestro pensamiento sobre la vida.

Recordemos que, en alguna ocasión, el líder indio expresó: “No dejes que se muera el sol sin que hayan muerto tus rencores”, frase coherente con esta otra: “El perdón es la virtud del valiente, no del cobarde”, valores incompatibles con el odio, una pasión tan rudimentaria.

Traemos a cuento la experiencia de Gandhi para tomar partido en la lucha contra el odio, porque esa lucha nos trae la posibilidad de ser una sociedad sana, en la cual el ser humano se manifiesta desde el respeto por sí mismo y por los demás. Porque nada edifica en nuestro interior ese cultivo de la inquina, “sentimiento de aversión profunda” según el diccionario.

En estas tribulaciones que trae el odio, a comienzos de abril se presentó un episodio de ojeriza materializado en una sarta impublicable de afirmaciones contra un aspirante presidencial, hecho que nos inclina a publicar las presentes consideraciones. El protagonista es un amigo cercano, reconocido por su generosidad, pero a quien se le escapó una muestra de patanería que termina con este terrible dardo verbal: “Ojalá se muera ese ‘hp’”. Es obvio que quedamos sorprendidos frente a tal retahíla de señalamientos absurdos, de modo que decidimos bloquearlo para no ahondar en un incidente que nos maltrata, y que seguramente maltrate a mi amigo una vez se dé cuenta de los alcances de su desafuero. Definitivamente, no es saludable odiar.

Desde de este mismo clima conceptual, el jurista mexicano José Antonio Lozano Díez dice que “el odio genera heridas interiores”, que afectan al odiador, y plantea —dentro de las muchas consecuencias derivadas de ese odio— que este sentir es nefasto para la sociedad, ya que estropea el tejido social y, por tanto, puede ser devastador.

Finalicemos con este pensamiento del psicoanalista Teófilo Hani Abugataz: “La capacidad de odio es directamente proporcional a la enfermedad mental. El psicópata odia. El que odia desintegra, disocia, rompe”.

Tris más 1. Hablando con la campaña de Iván Cepeda hemos constatado que es falso un afiche que atribuye al candidato el anuncio de suspender la explotación de esmeraldas si gana la Presidencia. Curiosamente, el manifiesto tiene un inocultable error gramatical y las palabras que ahí aparecen no corresponden al carácter del aspirante. Mencionamos esta ocurrencia porque creó malestar en el Valle de Tenza, cuna del columnista que esto escribe y región muy relacionada con el asunto.

Tris más 2. El reciente caso de censura, ejercida por el alcalde Fico contra un libro en Medellín, nos recuerda la quemazón de textos que protagonizó el exprocurador Alejandro Ordóñez en Bucaramanga cuando estudiaba Derecho.

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Tris más 3. ¡Qué bien el premio Goldman para la joven santandereana Yuvelis Morales, de Puerto Wilches, por su defensa del río Magdalena!

Tris más 4. Un analista preguntó recientemente: “¿A quiénes favorece que no se realicen cambios sociales en Colombia?”.

*Sociólogo Universidad Nacional.

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