14 Mar 2011 - 3:00 a. m.

¡A bordo!

NO LO ENTIENDEN, PRESIDENTE. Y todo por ese vicio tan nacional de encasillarlo todo. Decepcionados por haberlo descubierto como de izquierda, esos mismos lo recalifican hoy de neoliberal. Y todo por exponer el proyecto de reforma a la Ley 30 de educación superior. La hubiera mantenido en secreto.

Porque no hay tiempo para discusiones académicas interminables. No es momento de debatir si la educación pública es un derecho, un deber y menos una obligación del Estado. Hay que ser, como diría usted, pragmáticos. Sólo se necesita una firma para, haciendo eco de los más pobres, decretarla como una oportunidad y, para ser incluyentes con los más ricos, para que sea una oportunidad de negocio.

Ya es hora de dejar ese paternalismo que nos tiene como nos tiene. Si de mantenidos hablamos, ya tenemos suficiente con la guerra. Hay que abrirle las puertas al capital privado que se levanta todos los días con el mejor de los ánimos, el de lucro.

Que sean ellos los que pongan la plata y digan qué profesionales necesitan. Dos pájaros de un solo tiro: cobertura y empleo garantizado. Ya basta de doctores y magísteres que todo lo critican y sólo sueñan con irse del país. Lo que este país necesita son muchos Sena con más pedigrí. ¿Quién no necesita un técnico? Desde el Mindefensa hasta el Club Millonarios. Lo de los salarios es otra discusión. No pretenderán también mejorar su calidad de vida.

Que las universidades públicas se diversifiquen, que luchen por nuevos clientes (a ver si entienden lo que significa formación por competencias) y que se abran al capital todopoderoso y progresista. Ahí tienen el magno ejemplo de la reforma a la salud.

El resto, autonomía universitaria, calidad educativa, sistema salarial docente, son asuntos menores. Lo importante es que las universidades públicas (¿o mixtas?) sean viables para el paso arrollador del tren de la productividad.

Y para los que eligen entre comer y estudiar, o endeudarse hasta los tuétanos para capacitarse, que tengan claro que la educación no es para todos. ¡Alguien tiene que trabajar!

El problema no es de ideología, presidente, recuerde que los ceros sólo cuentan cuando están a la derecha. Pasajeros de la productividad, ¡a bordo!

www.mariomorales.info y @marioemorales en Twitter

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