Escucha este artículo
Audio generado con IA de Google
0:00
/
0:00
Nada que hacer. Se cumplió la profecía. Sin darnos cuenta pasamos de la tal polarización a la sectarización, ese fanatismo del cual ya no hay regreso, no solo ya desde la perspectiva política, sino hasta en aquello que teníamos como más noble y más nuestro. El resultado es esta sociedad, si aún se puede llamar así, dividida y enfrentada hasta el delirio, en la que ya no es posible compartir un chat, un credo, un programa de humor o una transmisión deportiva.
Ya la alarma la habían dado los grupos de conversación digital de amigos, e incluso de familias, en los que la política es un tema vedado. Se había extendido a programas y medios periodísticos que se siguen construyendo sobre nichos y preferencias empresariales y no para audiencias abiertas.
El virus de la ideologización se extendió de tal manera que ya no es posible reírnos todos del mismo chiste si el humorista deja ver, y menos si instrumentaliza su actividad para hacer proselitismo, su preferencia política, hasta llegar a los terrenos de la cancelación. Se confunden el rol social con inclinación política entre algunos de quienes proveían el sagrado derecho al entretenimiento, pero también entre audiencias que los siguen por afinidad en las ideas antes que por carisma o idoneidad.
La peste toca ahora transmisiones y programas deportivos cuyos seguidores comienzan a filtrar antes que experiencia o conocimiento en la materia, coincidencia ideológica para aprobar o descalificar proyectos mediáticos como el cubrimiento del Mundial de Fútbol. Protagonistas y audiencias no hemos sabido separar la función social y preferencias políticas en la medida en que todos nos sentimos influenciadores, pero además policías del pensamiento ajeno sin mirar la viga en el ojo propio.
Y si algunas iglesias insisten en vincular creencias, fe y dogmatismos terrenales con alianzas e incluso intereses particulares de algunos de sus líderes, pocos rescoldos le quedarán al ser humano para compartir con su especie. Se nos fue la mano en la reinvención. Nos dijeron que volvíamos a la aldea, pero estamos próximos a habitar las cavernas.
@marioemorales y http://mariomorales.co
