Publicidad

El país de las maravillas

Candidatos en busca de autor

Sigue a El Espectador en Discover: los temas que te gustan, directo y al instante.
Mario Morales
30 de junio de 2021 - 05:30 a. m.
Resume e infórmame rápido

Escucha este artículo

Audio generado con IA de Google

0:00

/

0:00

Acaso se trastocaron los roles. Quizás los hilos se enredaron y los que creímos títeres hayan “encarnado” en otras varillitas y en otros huesitos y estén a cargo de la puesta en escena, suplantando al que se creyó dueño del teatrino y de la maleta. Tanta pasión y tanto espíritu vindicativo cierran el entendimiento.

Ya lo demostró Juan Manuel Santos, que, usando finos guantes y alambres invisibles, posó de marioneta mientras fue elegido. Entonces cobró vida propia y puso distancia con su palabrero.

Algo similar sucedió con Iván Duque, que de tanto cargar la maleta logró meterse en ella y fingió seguir la cuerda. Ha divagado escena tras escena entre consejos y consejas sin seguir a pie juntillas, por falta de vocación y de aceite en las varillas, la letra del parlamento que le dictan desde la derecha del escenario, allá donde autoridad se confunde con autoritarismo… Cero y van dos.

Por eso hoy parecen estar en clase y fingen como predecesores en lealtad y fidelidad, mientras alcanzan el rol protagónico, aspirantes variopintos que se entrenan en berrinches, gritos, maledicencias y barbaridades que no alcanzan a ilusionar al libretista.

Prometen mano dura, ensayan gestos distorsionados y se esconden tras disfraces que, como antaño, quieren representar el alma de los malos espíritus, pero nadie les cree. No alcanzan a producir ni la rabia que necesita el pretendido dueño del tenderete ni risa para llamar la atención, por falta de histrionismo y exceso de lambonería. Ignoran que las marionetas nacen, no se hacen.

Entre tanto, el consueta se desgasta con trinos, advertencias o sugerencias con tono de orden que todos fingen acatar o repiten sin cesar, pero nadie sigue a cabalidad, mientras los patrocinadores del espectáculo le reclaman airados por exceso de trama y escasez de argumento.

Eso debe ser la política. Un teatro de guiñol donde todos, en busca de autor o tutor, fingen dentro y fuera de escena, menos el público que sabe del engaño. Y donde nadie cree, salvo el marionetista que sigue convencido de que por llevar la maleta todavía maneja los hilos.

@marioemorales y www.mariomorales.info

Conoce más

Temas recomendados:

 

Octavio(20279)01 de julio de 2021 - 02:25 a. m.
Gracias.
Elena(46107)30 de junio de 2021 - 10:59 p. m.
Todo lo expresado es real y duele muchooooooo, macabra realidad. Gracias señor periodista por sus puntuales apuntes.
juan(9371)30 de junio de 2021 - 08:44 p. m.
Ilegítimo, inepto ñeñesubpresidente.
Jose(18886)30 de junio de 2021 - 06:34 p. m.
Excelente Gracias
Judith(76151)30 de junio de 2021 - 03:47 p. m.
Muy bueno!
El Espectador usa cookies necesarias para el funcionamiento del sitio. Al hacer clic en "Aceptar" autoriza el uso de cookies no esenciales de medición y publicidad. Ver políticas de cookies y de datos.