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Concertar, ceder, negociar

Mario Morales

13 de noviembre de 2011 - 06:00 p. m.

Al respiro por la llegada de un político serio al Mintrabajo, como Rafael Pardo, sobreviene la preocupación de si, por indicios que da, nos van a meter en una nueva reforma laboral y pensional, y si seguirá el estilo Santos.

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Y no es que no haya que buscar solución al 63% de empleo indigno producto de la temporalidad, tercerización y disculpas de “la crisis”, con las que empresarios congelaron aumentos o nuevos puestos. O que no haya que prever medidas que mantengan estable el sistema pensional.

Lo que no puede pasar es que se parta de la premisa de tierra arrasada, ese odioso estilo refundacional, y de espaldas a los trabajadores, como pasó con las reformas a la salud que dejaron postrado el sistema por avaricia de los privados, como señala la contralora Sandra Morelli.

Pardo está notificado. De las tres condiciones de los estudiantes para levantar el paro ayer, la más trascendental es la recuperación del significado y la praxis de ese verbo venido a menos: concertar.

Más que la cabeza de la ministra, el legado del movimiento estudiantil es reasignarle el sentido que ese verbo tuvo en el pasado y que se perdió en gobiernos siguientes.

Concertar no es sólo debatir, en un país de opinadores, como pretende Santos, ni “forear”, esa poco ingeniosa maquinaria de eventos cerrados para legitimar posiciones hegemónicas, en nombre de la democracia.

Tampoco lo fue en el pasado clientelizar el Estado para mantener gobernabilidad. Ni centrarse en el objeto perdiendo el proceso. Ni “enfrentarse”, ese eufemismo de represión que propone Francisco Santos.

Concertar, dice el diccionario de la RAE, es pactar, ajustar, acordar un negocio. Es decir, dejar de lado el halo mayestático del poder e involucrar, entre iguales, a la partes en las decisiones.

Concertar, y aquí comienza el salpullido de ciertas élites políticas y económicas acostumbradas a ver convertidos en leyes sus deseos, significa ceder un poco para que el otro ceda.

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Las discusiones sobre salario mínimo, jubilación y leyes leales con los trabajadores dirán si el Gobierno aprendió la lección o insistirá en imponer su estilo, ese de echar para atrás, pero para coger impulso. 

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@marioemorales y www.mariomorales.info

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