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Como al presidente electo parece que no le gusta trabajar, es decir, gobernar, tendrán que multiplicarse los funcionarios cercanos y su vicepresidente, tal como ha sucedido. Ha mirado de lejitos esas reuniones tediosas de porcentajes y de cifras del comienzo del empalme; llega y se va con la misma premura, para instalar reuniones territoriales. Da la sensación de rehuir a juntas con bancos y fondos de inversión; en su mayoría con personajes anónimos, es decir, con técnicos de poco glamour.
Pero no es lo único que no le gusta. Detrás del pretendido “simbolismo” de posesionarse en una guarnición militar, parece esconderse esa fobia a la capital de la república, al frío y a las costumbres cosmopolitas, densas y complejas, como las calificó previamente. No es del todo su culpa; hay que ver el estado de postración en que la tiene Galán.
No son avisos menores, ni la posesión, con tal que no sea en la capital, ni la intención de despachar desde Barranquilla para huir al protocolo sin medias que no acaba de entender y a la forma de relacionamiento hostil y doblemoralista que ¡oh, paradoja! ayudó a acuñar su respaldo en el centro del país.
Como tampoco le gustan las entrevistas, sobre todo si hay periodistas o si hablan de temas que no lo tengan como epicentro. Por eso prefirió nombrar voceros o portavoces, o lo que sea que signifique esa figura. Pero eso parece dar good will, permite gambetear, logra distanciar y le ayuda a monarquizar desde el comienzo la percepción ciudadana.
Todo indica que lo suyo no serán extensas sesiones de trabajo, ni las giras para establecer alianzas, destrabar entuertos o llegar acuerdos; ni los grandes debates que requieran conocimiento o profundidad; para eso está su círculo cercano.
A él que le dejen el show, y si le queda tiempo, encarnar Cuatro años a bordo de mí mismo, la obra de Eduardo Zalamea, que se le adelantó un siglo en hablar de choque cultural, destierro voluntario, miedo interior, pero sobre todo el cansancio del protagonista cuando le digan que ese no era el poder que a él le dijeron.
